jun 12
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Después de casi cuatro meses en Canadá ya puedo ir recopilando algunos detalles y consejos que pueden resultar útiles para quien quiera comenzar la aventura de vivir en este país extremadamente tranquilo, de grandes distancias, precios elevados y una buena calidad de vida en general.
La verdad es que, antes de familiarizarse con Canadá es difícil hacerse a la idea de lo que supone estar en un país tan extenso. El concepto de “país grande” que se pueda manejar en Europa se queda en nada comparado con este país que, siendo el segundo más extenso de la Tierra -sólo superado por Rusia- tiene un número de habitantes que a duras penas llega al 75 por ciento del total de la población de España.
Por tanto, primer punto a tener en cuenta a la hora de hablar de Canadá: las distancias y las enormes diferencias entre las diferentes provincias del país. Canadá comprende cinco husos horarios y la diferencia de hora entre la región más oriental, Terranova, y las más occidentales -Yukon y Columbia Británica- es de cuatro horas y media. Esto supone que, mientras ciudades del este del país como St, John´s o Halifax están a punto de irse a la cama, en Vancouver prácticamente aún no ha terminado la jornada laboral. Entre ambas, hay miles de kilómetros de distancia -la mayor parte de ellos prácticamente deshabitados.
La situación aún es más extrema si, en lugar de este y oeste, tomamos como referencia el norte y el sur. Hace unos días, un conocido me comentaba que más del 85% de la población de Canadá vive a menos de una hora y media en coche de los Estados Unidos. Es decir, la población se concentra casi en su totalidad en el sur del país. Las tres provincias del norte- Yukon, Territorios del Noroeste y Nuvanut- son tan enormes como despobladas, con apenas unas cuantas poblaciones dedicadas principalmente a la industria minera. Las provincias del Norte de Canadá son tan desconocidas como aisladas y, entre las ciudades de referencia del país, la más septentrional es la petrolera Edmonton, en la provincia de Alberta.
De Vancouver a Toronto, por ejemplo, el recorrido en el tren The Canadian se realiza en cuatro noches y tres días. Desde allí hasta Halifax, en la costa atlántica, hay otro día más de viaje.
Las distancias, en general, son enormes. Y, sobre todo, se nota en las poblaciones de la costa oeste en las provincias del centro del país. Ciudades importantes como Calgary, Edmonton o Winnipeg aparecen como centros urbanos aislados en mitad de las Praderas a cientos de kilómetros de otras ciudades importantes. Vancouver, también lejos de todo, se salva por su proximidad con la costa del Pacífico de Estados Unidos y ciudades como Seattle o Portland.
No obstante, la zona más activa del país: el corredor de Toronto a Quebec City, cuenta con bastantes centros urbanos en sus proximidades y, también, con excelentes conexiones con la costa este de los Estados Unidos.
País de dos idiomas y muchas culturas
En la versión española de la película South Park- que se ceba extraordinariamente con los canadienses- una de las canciones tiene una estrofa que dice “Ni si quiera son un país de verdad”, que viene a reírse de uno de los puntos claves de este país: el hecho de englobar una comunidad enteramente anglófona en la gran mayoría del país y enteramente francófona en la región de Quebec. El bilingüismo oficial es uno de los aspectos fundamentales de un país que, en varias ocasiones, ha estado a punto de ver como se dividía en dos.
Las instituciones, servicios públicos y comunicaciones estatales son bilingües en absolutamente todo el país. Sin embargo, en la práctica es de las pocas cosas realmente bilingües en todo el territorio canadiense. Es posible ver un cartel en francés en la aduana del aeropuerto de Vancouver, pero -aunque oficialmente los funcionarios deben conocer ambos idiomas- es difícil encontrar a alguno de ellos que pueda mantener una conversación en un buen nivel de francés. En la calle, ni siquiera eso. El francés en ciudades como Vancouver, Calgary o Toronto brilla por su ausencia en la vida diaria. Por su parte, en la región de Quebec el francés es absoluto dominador y es el inglés el que desaparece del paisaje.

Mapa del bilingüismo en Canadá – Fuente: Wikimedia.org
A esta separación tan drástica, no obstante, tenemos que excluirle dos excepciones. La ciudad de Ottawa -la capital del país, situada en la provincia de Ontario a muy pocos kilómetros de la frontera con Quebec-, que por su carácter institucional y fronterizo tiene vida en ambos idiomas (con el inglés dominante) y Montreal, la principal ciudad de Quebec, donde pese a que el francés es la lengua oficial, es posible también hacer desenvolverse en inglés con cierta comodidad.
Sin embargo, a esta división cultural tan acentuada, Canadá corresponde siendo un auténtico paraíso de la multiculturalidad. Al país han llegado, durante décadas, millones de inmigrantes de todas partes del mundo que se han establecido y asentado en sus ciudades. La leyenda estadística urbana dice que más de la mitad de los residentes actuales de Toronto -la principal urbe del país- han nacido fuera de Canadá. Y, paseando por sus calles, no parece una cifra descabellada. Tan sólo en Quebec el aspecto multicultural ha quedado algo más rezagado, dada la fuerte carga de identidad regional de la zona.
La procedencia de los emigrantes en Canadá es extremadamente diversa, aunque sí es cierto que algunas comunidades son más habituales que otras en determinadas zonas del país. La comunidad asiática es importantísima en la región de Vancouver. Por ejemplo, el suburbio de Richmond, del que ya hablamos en este blog, cuenta con más de un 65% de población de origen asiático. En la zona de Toronto, por su parte, la cantidad de comunidades diferentes es casi incontable y cada una de ellas tiene su barrio en la ciudad. Pero destaca mucho la presencia de inmigrantes y sus descendientes procedentes de países europeos: Desde Irlanda hasta Portugal, pasando por Grecia, Polonia o Italia. El ambiente latino también está presente en Toronto, si bien el porcentaje de esta comunidad es mayor en Montreal.
El hecho de que Canadá haya recibido a emigrantes de todo el mundo tiene consecuencias prácticas muy importantes para quien se traslada al país. El primero, que la presencia de extranjeros es tan habitual y está tan asumida, que el racismo prácticamente no tiene sentido al tratarse de una sociedad en la que todos son diferentes. Los casos en los que se producen sucesos de esta índole levantan gran alarma social y son totalmente rechazados por la sociedad. El segundo, que el hecho de que se hable un inglés con acento por parte de muchos habitantes de la ciudad permite que quien llega nuevo no se vea relegado socialmente por un manejo del inglés que no sea excelente. Y, finalmente, supone una tremenda variedad cultural, idiomática y gastronómica en cada una de las ciudades del país.
Hay que hablar, también, de los habitantes nativos de Canadá, que son los que, paradójicamente, se han llevado la peor parte del pastel. Están repartidos por todo el país, disponen de su reconocimiento oficial como miembros de las “Primeras Naciones”, pero su presencia actual en la sociedad es casi testimonial, después de años de haber sido marginados. En porcentaje de población, no obstante, son importantes en las regiones del norte del país.
Del Atlántico al Pacífico y de Estados Unidos al Ártico
Como hemos apuntado antes, la geografía de Canadá viene marcada por las enormes distancias. La ciudad de St. John´s- en la isla de Terranova- está situada más cerca de Madrid (algo menos de 4.000 kilómetros) que de Vancouver (5.020 kilómetros). De Toronto a Vancouver hay más de 3.300 kilómetros -una distancia casi similar a un viaje entre Madrid y Moscú-.
¿Cómo es toda esa extensión de terreno? Pues la mayor parte, vacío: bosque y praderas. La mayor parte de la población se concentra en el corredor Toronto-Ottawa-Montreal-Quebec City con otras ciudades de referencia aisladas en el resto de provincias.
En el Este nos encontramos con las provincias de Terranova y Labrador, Nova Scotia, New Brunswick y la Isla del Príncipe Eduardo. Con excepción de la primera, más fría y despoblada, son regiones turísticamente muy agradables, de pequeños pueblos costeros y tradición de buenas langostas. La ciudad de referencia de la zona es Halifax, capital de Nova Scotia.
Al este de estas provincias nos encontramos con Quebec, la provincia francófona y la mayor de Canadá -en realidad, el territorio de Nuvanut, al norte del país, es de mayor extensión, pero no tiene la consideración de provincia-. El francés es el idioma oficial y, en la práctica, el idioma prácticamente único en toda la zona, con la excepción de la ciudad de Montreal, donde el inglés tiene también cierta relevancia. Montreal es, precisamente, su principal área metropolitana y su capital económica, si bien la capital es la bonita, fría y afrancesada Quebec City, ya a orillas del Atlántico.
Situada inmediatamente al oeste de Quebec, Ontario es la región más poblada del país y concentra la sede del legislativo en la capital nacional, Ottawa, y la capital económica y la ciudad más poblada de Canadá en Toronto. Su geografía está marcada por los grandes lagos Ontario y Eyre, que sirven como frontera entre la región y Estados Unidos y su parte occidental es la puerta a las praderas de las regiones del oeste del país.
A las tres regiones centrales de Canadá se les conoce como las Praderas, por su geografía llana, y dentro de Canadá ya se las considera como el oeste del país. Son las provincias de Manitoba, Saskatchewan y Alberta. Ricas en recursos minerales y producción agrícola, con una importantísima producción de trigo en Saskatchewan y explotaciones petrolíferas en Alberta. Son provincias extensas, llanas hasta llegar a las Montañas Rocosas y con poblaciones pequeñas y aisladas, con las excepciones de Winnipeg (Manitoba) y Calgary y Edmonton (Alberta). No obstante, son una zona en crecimiento y esta última provincia, Alberta, se está convirtiendo en una de las más dinámicas del país.
Precisamente en Alberta comienzan las Montañas Rocosas Canadienses, de importantísima belleza paisajística y zona por excelencia de deportes de invierno en ciudades como Banff o Jasper. Desde allí, más montañas en la región de Columbia Británica hasta llegar a la modernísima y dinámica Vancouver, una ciudad de cristal donde va despegando cada vez más la industria tecnológica y audiovisual. Una región que tiene su parte más occidental en la Isla de Vancouver, con la tranquila y colonial ciudad de Victoria, la única zona del territorio canadiense a la que llegaron los colonizadores españoles.
Y, por supuesto, los Territorios del Norte. De este a oeste: Nunavut, Territorios del Noroeste y Yukon. Territorios inhóspitos y gélidos, donde la vida es dura por la oscuridad, el frío y el aislamiento. Centenares de miles de kilómetros cuadrados de naturaleza casi totalmente despoblados, apenas con algunas ciudades administrativas o mineras como Whitehorse (Yukon) o Yellowknife (Territorios del Noroeste).
Una vez que hemos dado estas pequeñas pinceladas de cómo es Canadá, podemos entrar a partir de ahora en detalles más prácticos de cómo es la vida en el país.
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