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Atravesando las Rocosas de Canadá en tren: The Canadian (Parte II)

Published on 20 marzo, 2012 By admin

En este artículo continuamos la narración de nuestro viaje en tren de Vancouver a Toronto atravesando todo el oeste de Canadá. Tras los preparativos del viaje y pasar la primera noche en el tren alejándonos de Vancouver, hoy atravesamos las Montañas Rocosas y llegamos a las praderas de Alberta.

Primer día: De Kampaloops a Edmonton

La noche ha sido dura, pero no demasiado mala. En realidad, he pasado la mayor parte del viaje intentando buscar la posición que me hiciera sentir más cómodo. Hay espacio, pero me ha costado mucho ver cómo colocaba las piernas. Al final, jugando con los reposapiés de los dos asientos, he conseguido hacer algo parecido a un catre y poner una posición cómoda.

La pena ha sido que, para cuando llegué a esto, llevábamos ya un rato parados en la estación de Kampaloops, la primera parada del día, donde estábamos viendo amanecer. Anoté la posición para la noche siguiente y me fui a hacer una exploración diurna del tren.

Fui a parar al coche panorámico. Está en el vagón donde está el bar y tiene una pequeña sala en la parte inferior y unas escaleras que la comunican con una zona superior con el techo de cristal y enormes ventanales desde la que se tienen vistas panorámicas fantásticas de todo el trayecto. Allí no hay enchufes y, la verdad, hace un poco de frío –supongo que para desanimar a la gente a que pase allí todo el trayecto-. Pero es una fantástica sensación ir con el portátil cargado a trabajar en los sillones de cuero del vagón rodeado de un paisaje helado, al menos por el tiempo que dé de sí la batería.

Estamos empezando el viaje y las montañas van a apareciendo ante nuestros ojos entre ríos casi helados y laderas llenas de árboles y nieve. La vía es única, pero de vez en cuando nos encontramos tramos en los que se desdobla y nos cruzamos durante minutos con enormes convoyes de mercancías. A medida que nos vamos adentrando en el interior de Canadá, cada vez es más la nieve (este artículo sigue…)

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De Vancouver a Toronto en tren: The Canadian

Published on 9 marzo, 2012 By admin

Estoy en la Pacific Station de Vancouver esperando que, en los próximos minutos, salga The Canadian, el tren que me servirá de alojamiento durante tres noches y tres días hasta que, el próximo jueves por la mañana, me deje en la estación de Toronto.

La verdad es que estoy bastante asustado por la duración del viaje que supera, con mucho, las 22 horas de un viaje de Xian a Shanghai que tenía como récord personal de máxima duración de un viaje en tren; con la diferencia, además, de que a diferencia de las literas en las que viajaba en aquel trayecto, en éste tengo un asiento en clase económica. 81 horas por delante. Asusta bastante y, en la cola previa al embarque, me estoy preguntando varias veces si no sería mejor que hubiera hecho lo que casi todo el mundo y hubiera cogido un avión para atravesar medio Canadá.

Pero tenía que hacer el viaje, y como no tengo excesiva prisa –nada me espera en Toronto, ni en mi destino final de Montreal, por el momento- y encontré una oferta de última hora de Via Rail que reducía el precio prohibitivo del trayecto habitual a una tarifa más barata que la del avión, me lancé al gran viaje.

He quedado un poco sorprendido de las diferencias de precios de los vuelos que hay entre Canadá y Estados Unidos. Es verdad que es un vuelo de más de cuatro horas, pero me fue imposible encontrar vuelos internos de Vancouver a Toronto o a Montreal por menos de 250 euros al cambio con una semana de antelación. La opción más económica, por muy extraño que parezca, era hacer cuatro horas de autobús hasta el aeropuerto de Seattle –cruzando la frontera de Estados Unidos-, volar desde allí hasta el aeropuerto de Buffalo y volver a cruzar la frontera para llegar en algo más de hora y media al centro de Toronto.

El tren, en su tarifa normal, tampoco es especialmente barato. El billete en clase económica costaba unos 500 euros al cambio de febrero de 2012. Sin embargo, las ofertas de (este artículo sigue…)

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AVE Madrid-Valencia: 95 minutos para descubrir la nueva línea

Published on 3 diciembre, 2010 By admin

Ayer fuimos invitados por RENFE- junto con un grupo de blogueros de turismo- a uno de los viajes de prueba de la nueva línea de tren de Alta Velocidad entre Madrid y Valencia, que entrará en servicio el próximo 18 de diciembre y que conectará los 391 kilómetros que separan ambas ciudades en apenas 95 minutos. Fue una jornada excepcional, que nos permitió descubrir los nuevos trenes y estaciones y que, incluso, nos permitió visitar lugares a los que, normalmente, los viajeros no tienen acceso. Hoy queremos narraros algunos de los detalles de la jornada de ayer y anticiparos lo que podréis conocer a partir del día 18.

Salimos de la estación de Atocha de Madrid alrededor de las 11 de la mañana en untren de Talgo de la serie 112. Atocha está funcionando con total normalidad, si bien es cierto que a la vuelta pudimos comprobar que hay algunas zonas- sobre todo en la parte final de los andenes- en las que se están haciendo obras, suponemos que con vistas a la inauguración de la línea.

El tren tiene 365 plazas, 71 de las cuales son de la clase Club. Nos comentaban que, dada las peculiaridades de la línea y la corta duración de la ruta, el modelo de explotación iba a ser diferente al de otras líneas y que sólo habrá clase Turista y clase Club. El hecho de que el viaje dure tan poco tiempo supone también otras particularidades. Por ejemplo, nos comentaban que no pueden emitir películas durante el viaje porque no tienen tiempo material para repartir los cascos y proyectarlas, por lo que el entretenimiento a bordo consistirá, básicamente, en series y documentales, además de varios canales de música.

El tren en sí es muy cómodo. Incluso en clase turista, los asientos son amplios y confortables (por no hablar de los asientos de piel negra de la clase club con un espacio tremendo entre filas de asientos). Todos ellos cuentan con enchufes para la electricidad, lo que facilita mucho la vida a la hora de trabajar con el ordenador sin quedarse (este artículo sigue…)

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Trenes con encanto: La línea del Algarve

Published on 10 noviembre, 2010 By admin

Ya sabéis que en VoyaInternet somos muy aficionados a las líneas de trenes que tienen algún tipo de encanto especial. No son necesariamente las más modernas, ni las más rápidas, pero nos han llamado la atención por romper el carácter impoluto y aséptico que cada vez más está cambiando el carácter de los trenes. Hoy nos vamos al Algarve, donde una línea de media distancia paralela a la costa atraviesa la región de este a oeste desde Vila Real de Santo Antonio, junto a la frontera española, hasta Lagos, pasando por Faro -la capital- y varias de las ciudades principales de la región.

Durante nuestro reciente viaje al Algarve, el pasado mes de septiembre, esta línea de ferrocarril fue nuestro principal medio de locomoción para conocer la región. No es excesivamente rápido -los cerca de 150 kilómetros de la línea se recorren en algo más de tres horas (transbordo en Faro incluido)-, pero recupera el placer de viajar de modo sencillo y de poder presenciar paisajes de campo y mar desde una ventanilla bajada, algo que se echa mucho de menos en los trenes modernos. Es, además, una fantástica oportunidad para conocer el Algarve en bicicleta, ya que hay espacios acotados para ella en todos los trenes y paciencia y ayuda del personal para subirlas y bajarlas del mismo.

Los trenes

La mayor parte de las líneas regionales de media distancia en Portugal no están dotadas de trenes especialmente modernos. Esto, que para el viajero escrupuloso es todo un tormento, añade un plus de autenticidad al viaje para los amantes de los trenes. En este caso, estamos hablando de trenes de gasoil, ventanillas abatibles y asientos algo pasados de moda, que exhibían orgullosamente placas en las que figuraba mayoritariamente como fecha de construcción los años 77 y 78 del siglo pasado. No alcanzan grandes velocidades, aunque tampoco la distancia entre estaciones y apeaderos es tan grande como para que sea necesario. Son trenes dignos y totalmente funcionales, aunque no precisamente modernos.

Eso sí, no llegan a la sensación de viaje en el tiempo que sentí en (este artículo sigue…)

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