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	<title>VoyaInternet - Blog de viajes y lugares</title>
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	<description>Blog de viajes y lugares.</description>
	<lastBuildDate>Mon, 20 Feb 2012 20:18:33 +0000</lastBuildDate>
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		<title>Vancouver: Primeras impresiones</title>
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		<pubDate>Mon, 20 Feb 2012 20:18:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Canadá]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo y Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Vancouver]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Hace algo menos de una semana que estoy en <strong>Canadá</strong> y por aquí voy a estar, al menos, un par de meses más. He aterrizado en <strong>Vancouver</strong>, la principal ciudad de la costa oeste del país y la ciudad más poblada de la región de British Columbia. No soy muy partidario de publicar primeras impresiones, pero aquí van una serie de fotografías de los lugares de interés que he visto en mis primeros días en la ciudad.</p>
<p>Como os contaba hace unos meses, recibí un visado de <strong><a title="Visado de Working Holiday en Canadá" href="http://blog.voyainternet.com/visado-de-working-holiday-en-canada/">Working Holiday en Canadá</a></strong> con una duración de un año y decidí empezar el periplo en Vancouver. Primero, porque las <strong>referencias</strong> que me llegaron de la ciudad fueron muy buenas; segundo, porque es la ciudad canadiense con el <strong>tiempo menos desagradable</strong> en invierno y, tercero, porque siempre resulta más cómodo a la hora de recorrer el país <strong>empezar de oeste a este</strong> y acabar en la zona más cercana a Europa que al contrario.</p>
<p>Pese a que venía con muchos recelos por el frío que me pudiera encontrar, Vancouver en febrero ha resultado ser una ciudad con bastante humedad, lluviosa y con el cielo cubierto, pero <strong>no especialmente fría</strong>. Podríamos decir que la temperatura y el clima es similar al de algunas ciudades costeras del norte de Europa como <a title="Amsterdam" href="http://www.voyaamsterdam.com" target="_blank">Amsterdam</a> o <a title="Dublin" href="http://www.voyadublin.com" target="_blank">Dublín</a> (con menos viento que en ésta). No está de más llevar el gorro de vez en cuando y una <strong>cazadora preparada para la lluvia</strong>, pero los paisajes de nieve y muchos grados bajo cero de otras ciudades del interior del país -incluídas las grandes Toronto o Montreal- están lejos de lo que he podido ver en Vancouver.</p>
<p>Eso sí, en los cerca de seis días que llevo en la ciudad, prácticamente en ningún momento he podido ver el sol a causa del cielo gris y nublado.</p>
<p><em><strong>Downtown, el corazón de Vancouver</strong></em></p>
<p>La zona del <strong>Downtown</strong> es el centro de la vida comercial y de ocio de la ciudad y también su parte más turística. Es, por decirlo de alguna manera, el<strong> corazón de la ciudad</strong>. Concentra la  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/vancouver-primeras-impresiones/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algo menos de una semana que estoy en <strong>Canadá</strong> y por aquí voy a estar, al menos, un par de meses más. He aterrizado en <strong>Vancouver</strong>, la principal ciudad de la costa oeste del país y la ciudad más poblada de la región de British Columbia. No soy muy partidario de publicar primeras impresiones, pero aquí van una serie de fotografías de los lugares de interés que he visto en mis primeros días en la ciudad.</p>
<p>Como os contaba hace unos meses, recibí un visado de <strong><a title="Visado de Working Holiday en Canadá" href="http://blog.voyainternet.com/visado-de-working-holiday-en-canada/">Working Holiday en Canadá</a></strong> con una duración de un año y decidí empezar el periplo en Vancouver. Primero, porque las <strong>referencias</strong> que me llegaron de la ciudad fueron muy buenas; segundo, porque es la ciudad canadiense con el <strong>tiempo menos desagradable</strong> en invierno y, tercero, porque siempre resulta más cómodo a la hora de recorrer el país <strong>empezar de oeste a este</strong> y acabar en la zona más cercana a Europa que al contrario.</p>
<p>Pese a que venía con muchos recelos por el frío que me pudiera encontrar, Vancouver en febrero ha resultado ser una ciudad con bastante humedad, lluviosa y con el cielo cubierto, pero <strong>no especialmente fría</strong>. Podríamos decir que la temperatura y el clima es similar al de algunas ciudades costeras del norte de Europa como <a title="Amsterdam" href="http://www.voyaamsterdam.com" target="_blank">Amsterdam</a> o <a title="Dublin" href="http://www.voyadublin.com" target="_blank">Dublín</a> (con menos viento que en ésta). No está de más llevar el gorro de vez en cuando y una <strong>cazadora preparada para la lluvia</strong>, pero los paisajes de nieve y muchos grados bajo cero de otras ciudades del interior del país -incluídas las grandes Toronto o Montreal- están lejos de lo que he podido ver en Vancouver.</p>
<p>Eso sí, en los cerca de seis días que llevo en la ciudad, prácticamente en ningún momento he podido ver el sol a causa del cielo gris y nublado.</p>
<p><em><strong>Downtown, el corazón de Vancouver</strong></em></p>
<p>La zona del <strong>Downtown</strong> es el centro de la vida comercial y de ocio de la ciudad y también su parte más turística. Es, por decirlo de alguna manera, el<strong> corazón de la ciudad</strong>. Concentra la gran mayoría de los atractivos de Vancouver y sobresale sobre las zonas residenciales que la rodean, muy de estilo norteamericano, con mucho espacio y poca vida.</p>
<p>Mi primera impresión del Downtown de Vancouver es de una zona ecléctica, donde se mezcla el <strong>cristal</strong> de las fachadas de los grandes edificios -material onmipresente en las construcciones modernas de la ciudad- con los edificios bajos de ladrillos de las <strong>zonas más tradicionales</strong> como Gastown. Todo ello salpicado por decenas de pequeños cafés y restaurantes y una calle principal, la <strong>Grandville Street</strong>, que pasa de ser una referencia de bares, clubes y ocio en su parte sur, a uno de los centros de la ciudad en los últimos metros antes de verse limitada por el mar en Waterfront.</p>
<div id="attachment_2429" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><img class="size-full wp-image-2429" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/1-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="338" height="450" /><p class="wp-caption-text">Un edificio de negocios en el centro de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2430" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2430" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/2-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Mezcla de estilos arquitectónicos en el Downtown de Vancouver</p></div>
<p>La <strong>zona de negocios de Vancouver</strong> está situada en la parte norte del Downtown. Cuenta con muchos edificios altos -yo no me atrevería a llamarlos rascacielos- con fachadas acristaladas. Durante las horas de trabajo, las calles suelen estar muy frecuentadas, aunque a partir de cierta hora el movimiento de personas se desplaza a otras zonas del Downtown. Hay también algunos centros comerciales cubiertos que ocupan la parte más baja de los edificios y algunos de sus sótanos. Es skyline es llamativo, pero la presencia de edificios altos no resulta especialmente agobiante para el paseante.</p>
<div id="attachment_2432" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2432" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/4-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Zona de negocios de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2433" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/5-Original-Resolution.jpg"><img class="size-full wp-image-2433" title="Vancouver Downtown" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/5-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver Downtown" width="450" height="338" /></a><p class="wp-caption-text">Downtown de Vancouver</p></div>
<p>Una de las cosas que más me ha llamado la atención del paisaje de Vancouver es la <strong>proximidad de las montañas</strong>. El Downtown acaba en el mar, pero en cuanto se cruza con el ferry hacia la parte norte de Vancouver -aproximadamente 15 minutos de trayecto- tenemos las montañas justo detrás. Vancouver puede permitirse el lujo de tener pistas de esquí a 45 minutos del centro de la ciudad y no es raro encontrarse a gente con esquíes o tablas de snowboard en el transporte público urbano.</p>
<p>Desde el Downtown de Vancouver, la proximidad de las montañas de la parte norte de la ciudad ofrece fantásticas vistas. Sin embargo, las nubes y la niebla de las cumbres que cubren la ciudad estos días hace que no haya podido verlas en todo su esplendor.</p>
<div id="attachment_2434" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/6-Original-Resolution.jpg"><img class="size-full wp-image-2434" title="Vancouver Downtown" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/6-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver Downtown" width="338" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">Downtown de Vancouver con las montañas al fondo</p></div>
<p>El agua es también importante en el Downtown de Vancouver, pues supone ponerle los límites a la zona central. Sin embargo, desde la orilla norte del centro de Vancouver tenemos vistas fantásticas del norte de la ciudad, las montañas y el cercano <strong>Stanley Park</strong>, ideal para ir en bicicleta o a pasear.</p>
<div id="attachment_2435" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2435" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/7-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Línea de costa del Downtown de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2436" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2436" title="Stanley Park" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/8-Original-Resolution.jpg" alt="Stanley Park" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Vista del Stanley Park y del Norte de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2437" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/9-Original-Resolution.jpg"><img class="size-full wp-image-2437" title="Norte de Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/9-Original-Resolution.jpg" alt="Norte de Vancouver" width="450" height="338" /></a><p class="wp-caption-text">Zona norte de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2439" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2439" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/11-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Dos hidroaviones amerizan frente a la costa del centro de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2441" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2441" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/12-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Vista del Downtown de Vancouver desde el Canada Place, uno de los símbolos de la ciudad, ubicado a la orilla del mar.</p></div>
<p>Si bien el Downtown son edificios financieros y de oficinas de cristal, también forma parte de él una arquitectura más tradicional, con sus edificios bajos de ladrillo rojo y sus calles con farolas de principios de siglo que sirven con su aire relajado como constraste con la zona más de negocios. La zona de <strong>Gastown</strong> es la más representativa de este tipo en la ciudad, pero podemos encontrarnos con edificios similares en algunos otros puntos del Downtown.</p>
<div id="attachment_2440" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2440" title="Gastown Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/15-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Edificios tradicionales en Gastown, en el Downtown de Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2443" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2443" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/14-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Edificios tradicionales en Gastown. Muchos de ellos tienen cafés, restaurantes o tiendas para turistas en sus bajos.</p></div>
<div id="attachment_2452" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/16-Original-Resolution.jpg"><img class="size-full wp-image-2452" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/16-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="338" height="450" /></a><p class="wp-caption-text">El reloj de Gastown con el mirador que es uno de los símbolos de la ciudad. Contraste de estilos.</p></div>
<p>En el centro de Vancouver se encuentra también el barrio de <strong>Chinatown</strong>. Canadá es un país con una gran tradición multicultural y Vancouver, especialmente, cuenta con una gran cantidad de población asiática. En el este del Downtown se encuentra la zona de Chinatown, con sus tiendas de productos orientales y su población inmigrante, al estilo de otras ciudades como San Francisco.</p>
<p>Chinatown es una pequeña zona de la ciudad y, la verdad, tiene su toque multicultural y turístico, pero queda casi más como una curiosidad exótica que otra cosa. Si de verdad se quiere llegar a ver el nivel de importancia de la comunidad asiática en Vancouver y su fusión con la forma de vida occidental, se puede ir a la ciudad dormitorio de <strong>Richmond</strong>, donde se fusiona perfectamente el modo de vida occidental con una población que -en su inmensa mayoría- procede de países asiáticos. El impacto que me causó merece un post aparte.</p>
<div id="attachment_2454" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2454" title="Chinatown" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/18-Original-Resolution.jpg" alt="Chinatown Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Chinatown, en Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2455" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2455" title="Chinatown" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/19-Original-Resolution.jpg" alt="Chinatown Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Una tienda en Chinatown</p></div>
<p>Y, aparte de estos paisajes, Vancouver nos deparaba más sorpresas. Buenas y malas.</p>
<p>Es cierto que no todo es bonito y que en el Downtown de Vancouver podemos encontrarnos también bastantes personas en <strong>situación marginal</strong> en la zona de Waterfront o, especialmente, en alguna calle concreta del East Side. Vancouver es una ciudad bastante segura, pero algunas zonas de este barrio concentran la principal bolsa de marginalidad de la ciudad.</p>
<p>Y curiosidades como un pequeño <strong>templo de recuerdo a Jimmy Hendrix</strong> erigido en una pequeña casa donde cocinaba su abuela o algunas vistas bonitas de la ciudad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<div id="attachment_2457" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2457" title="Templo de Jimmy Hendrix" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/21-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Templo de recuerdo a Jimmy Hendrix, en Vancouver</p></div>
<div id="attachment_2444" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2444" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/22-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Un rayo de sol sobre casas unifamiliares.</p></div>
<div id="attachment_2447" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2447" title="Vancouver" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/25-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">El Skytrain pasando frente a dos edificios de Vancouver.</p></div>
<p>Mención aparte merecen los <strong>Vancouver Canucks</strong>, el equipo de hockey sobre hielo de la ciudad. Este deporte es el más popular de Canadá y los Canucks son, sin duda, el equipo profesional más popular de Vancouver. Hay también un equipo de fútbol, los Whitecaps -que juegan en la liga profesional americana MSL- y también el equipo de baloncesto de los Grizzlies tuvo su sede en la ciudad antes de trasladarse a Memphis.</p>
<p>La devoción por los Canucks es total en la ciudad y, además, aunque nunca han sido capaces de ganar la Stanley Cup -el campeonato de la NHL, la liga profesional de hockey norteamericana- el equipo está en un momento dulce en los últimos años. El año pasado, llegó hasta la final y su derrota provocó <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/2011_Vancouver_Stanley_Cup_riot" target="_blank">graves disturbios</a> en la ciudad. Es muy habitual, sobre todo en los días de partido, encontrarse por la calle con gente que lleva la camiseta o algún tipo de símbolo del equipo.</p>
<div id="attachment_2448" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><img class="size-full wp-image-2448" title="Vancouver Canucks" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/26-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver Canucks" width="338" height="450" /><p class="wp-caption-text">Los Canucks son el equipo de hockey de la ciudad. Hay verdadera devoción por ellos.</p></div>
<p>Por la noche, la zona de negocios de <strong>Grandville Street</strong>, la más cercana a Waterfront, se relaja en su movimiento y otras zonas del Downtown cobran vida. Por ejemplo, la zona de Gastown, con pequeños cafés y restaurantes o la zona sur de Grandville Street, con numerosos pubs, bares de deportes, clubes nocturnos y algún teatro.</p>
<div id="attachment_2449" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><img class="size-full wp-image-2449" title="Downtown by night" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/27-Original-Resolution.jpg" alt="Vancouver" width="450" height="338" /><p class="wp-caption-text">Grandville Street por la noche</p></div>
<div id="attachment_2450" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><img class="size-full wp-image-2450" title="Grandville Street" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/28-Original-Resolution.jpg" alt="Grandville Street" width="338" height="450" /><p class="wp-caption-text">Zona sur de Grandville Street, de noche</p></div>
<div id="attachment_2451" class="wp-caption aligncenter" style="width: 348px"><img class="size-full wp-image-2451" title="Grandville Street" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/29-Original-Resolution.jpg" alt="Grandville Street" width="338" height="450" /><p class="wp-caption-text">Grandville Street</p></div>
<p>Estas son unas primeras imágenes de lo que me estoy encontrando en Vancouver. Como veis, los cielos nublados y el tiempo oscuro son una tónica de la ciudad durante los primeros días de mi estancia, pero la vibrante vida del centro lo compensa.</p>
<p>Me reservo para otra ocasión la <strong>vista de la ciudad desde la parte norte</strong> de la misma, una de las imágenes de estos primeros días que me resultan imprescindibles de Vancouver.</p>
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		<title>Japan Rail Pass</title>
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		<pubDate>Wed, 15 Feb 2012 14:49:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Japón]]></category>
		<category><![CDATA[Trenes]]></category>
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		<category><![CDATA[Osaka]]></category>
		<category><![CDATA[Tokio]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>El <strong>Japan Rail Pass</strong> se ha convertido en la forma más habitual de recorrer el país para los extranjeros que lo visitan y no es para menos, porque económicamente compensa muchísimo. Un sólo viaje de ida y vuelta de Tokio a Kyoto en uno de los trenes rápidos es ya más caro por sí sólo que el pase ilimitado para todos los ferrocarriles durante un plazo de siete días. El precio está establecido en yenes, por lo que al comprarlo en el extranjero, el precio final dependerá del tipo de cambio puntual en el día de la compra. En nuestro caso- en octubre de 2011-, el precio al cambio fue de aproximadamente<strong> 275 euros</strong> por el pase de una semana.</p>
<p>Obtenerlo no es difícil, pero sí requiere preparar el viaje con cierta antelación y algunos trámites. Lo primero es que el Japan Rail Pass <strong>sólo puede ser comprado antes de llegar a Japón por ciudadanos extranjeros</strong> que no residan temporal o permanentemente en el país.</p>
<p>Para comprarlo en España, podemos acudir a algunas agencias especializadas. En nuestro caso, lo conseguimos en <strong>Destinos Asiáticos</strong>, en el centro de Madrid. Fuimos a la agencia y nos dieron <strong>un vale</strong> con nuestro nombre que tendríamos que canjear más tarde en un punto de información de alguna de las estaciones principales del país. Ojo con perderlo o dejárselo en casa a la hora de hacer la maleta: no permiten reemplazarlo. A nosotros nos acompañó la suerte en el último momento, ya que mi compañero de viaje se dio cuenta de que se lo había dejado en casa mientras estábamos haciendo la cola de la facturación. Tras una frenética hora y 40 euros de taxi, pudimos embarcar tranquilos.</p>
<p>Una vez en Japón, tenemos que canjear este vale que recibimos en España por el Japan Rail Pass en sí. Para ello, tenemos una serie de <strong>puntos de información y canje</strong> en las principales estaciones donde nos darán el documento sin problemas. A nosotros, en el momento de la compra, nos dieron un listado de estaciones donde canjearlo y un pequeño mapa esquemático de cada una  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/japan-rail-pass/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El <strong>Japan Rail Pass</strong> se ha convertido en la forma más habitual de recorrer el país para los extranjeros que lo visitan y no es para menos, porque económicamente compensa muchísimo. Un sólo viaje de ida y vuelta de Tokio a Kyoto en uno de los trenes rápidos es ya más caro por sí sólo que el pase ilimitado para todos los ferrocarriles durante un plazo de siete días. El precio está establecido en yenes, por lo que al comprarlo en el extranjero, el precio final dependerá del tipo de cambio puntual en el día de la compra. En nuestro caso- en octubre de 2011-, el precio al cambio fue de aproximadamente<strong> 275 euros</strong> por el pase de una semana.</p>
<p>Obtenerlo no es difícil, pero sí requiere preparar el viaje con cierta antelación y algunos trámites. Lo primero es que el Japan Rail Pass <strong>sólo puede ser comprado antes de llegar a Japón por ciudadanos extranjeros</strong> que no residan temporal o permanentemente en el país.</p>
<p>Para comprarlo en España, podemos acudir a algunas agencias especializadas. En nuestro caso, lo conseguimos en <strong>Destinos Asiáticos</strong>, en el centro de Madrid. Fuimos a la agencia y nos dieron <strong>un vale</strong> con nuestro nombre que tendríamos que canjear más tarde en un punto de información de alguna de las estaciones principales del país. Ojo con perderlo o dejárselo en casa a la hora de hacer la maleta: no permiten reemplazarlo. A nosotros nos acompañó la suerte en el último momento, ya que mi compañero de viaje se dio cuenta de que se lo había dejado en casa mientras estábamos haciendo la cola de la facturación. Tras una frenética hora y 40 euros de taxi, pudimos embarcar tranquilos.</p>
<p>Una vez en Japón, tenemos que canjear este vale que recibimos en España por el Japan Rail Pass en sí. Para ello, tenemos una serie de <strong>puntos de información y canje</strong> en las principales estaciones donde nos darán el documento sin problemas. A nosotros, en el momento de la compra, nos dieron un listado de estaciones donde canjearlo y un pequeño mapa esquemático de cada una de ellas.</p>
<p>Nos habían dicho que canjeáramos el pase el día que quisiéramos comenzar nuestro viaje, pero –por diversas circunstancias que no vienen al caso- en la estación de Shinjuku de Tokio nos canjearon uno de los dos vales un día antes de nuestro viaje, pero estableciendo como fecha de comienzo el día siguiente. Dependerá, supongo, de la flexibilidad del empleado.</p>
<p>Hay una serie de <strong>trenes rápidos excluidos</strong> (lo que no significa que no tengamos conexiones con trenes de alta velocidad, sino que son algo más limitadas o que tendremos que hacer algún transbordo), pero en el resto de trenes de la JR –incluidos parte de los <strong>Shinkansen</strong> (trenes bala), regionales y locales, aparte de algún ferry puntual- la utilización es ilimitada.</p>
<div id="attachment_2423" class="wp-caption aligncenter" style="width: 479px"><img class=" wp-image-2423" title="Shinkansen Japón" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/trenjapon.jpg" alt="Shinkansen" width="469" height="209" /><p class="wp-caption-text">Un Shinkansen entrando en la estación de Nagoya</p></div>
<p>Mi recomendación- sobre todo si nos vamos a mover en el eje turístico principal de Tokio-Kyoto-Osaka-Hiroshima- es hacernos con el <strong>folleto de los horarios</strong> y convertirlo en nuestro libro de referencia durante la estancia. Es gratuito, pequeño, manejable y lo podemos encontrar en las oficinas de información de las grandes estaciones. Allí aparecen todos los horarios de las líneas que hacen este trayecto y, lo más importante, diferenciadas por códigos de colores para indicarnos qué trenes podemos tomar y cuales no.</p>
<p>Para utilizar los trenes no necesitamos <strong>ningún tipo de reserva especial</strong>, ni billete adicional. Cuando llegamos a la zona del Shinkansen, no pasamos por los tornos que la delimitan, sino que nos dirigimos hacia el empleado de la cabina de uno de los laterales, le enseñamos el billete, mira la fecha –muchas veces sin poner mucho interés- y te deja pasar por la entrada lateral. Una vez allí, basta con fijarse en los indicadores visuales, hacer la cola que se forma en el lugar del andén donde se situarán las puertas, entrar en uno de los vagones que ponga <strong>“Non-reserved”</strong> y buscar un sitio libre.</p>
<p>Éstos son asientos no reservados, por lo que podemos sentarnos en cualquiera de los que estén libres. Cabe la posibilidad de hacer una reserva o elegir un asiento de mayor categoría en el Green Car, pero obliga a adquirir un suplemento en taquilla. En nuestro caso, nunca tuvimos problemas para encontrar un sitio.</p>
<p style="text-align: center;"><object width="480" height="390"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fgv2CpcNaFA&amp;ap=%2526fmt%3D18" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowscriptaccess" value="always" /><embed wmode="opaque" src="http://www.youtube.com/v/fgv2CpcNaFA&amp;ap=%2526fmt%3D18" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="480" height="390"></embed></object></p>
<p>Los Shinkansen son enormes, tanto por fuera como por dentro. Cada fila tiene cinco asientos –tres y dos, separados por un pasillo-, con una gran amplitud entre filas y podemos encontrarnos tranquilamente trenes de trece o catorce vagones. En corredores principales, como el Osaka-Kyoto-Tokyo, hay momentos del día en el que pasan trenes cada 15 minutos (y trenes válidos para el Japan Rail Pass cada 30).</p>
<p>Tienen sus máquinas expendedoras, zonas para fumadores, aseos tanto de estilo japonés, como de estilo occidental e incluso un cuartito para pequeñas necesidades que pudieran surgir –cambiar unos pañales, cambiarse de ropa, alguien que se sienta mal-, cuyo uso se puede solicitar al revisor. Revisor que, dicho sea de paso, saluda con una reverencia a todos los pasajeros cada vez que entra y sale de un vagón.</p>
<p>Para los <strong>trenes regionales y locales</strong>, el acceso es el mismo. Se atraviesan los controles por la parte controlada por el empleado de la estación, se le muestra el Japan Rail Pass y se accede al andén.</p>
<p>Para nosotros, el Japan Rail Pass fue fundamental en el éxito de nuestro viaje y lo recomiendo a todos los viajeros que quieran moverse por Japón durante su estancia. Supone un grandísimo ahorro en transporte, en un país en el que los billetes de tren no son precisamente baratos.</p>
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		<title>Airbnb: Innovación vs riesgo</title>
		<link>http://blog.voyainternet.com/airbnb-innovacion-vs-riesgo/</link>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 14:49:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Turismo y Viajes]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>En cinco días estaré en <strong>Canadá</strong> para una estancia larga. Muchas cosas que preparar, entre ellas el alojamiento. Necesito un aterrizaje suave en <strong>Vancouver</strong>, una habitación por un par de semanas y me decidí a probar con <a href="http://www.airbnb.com" target="_blank"><strong>Airbnb</strong></a>, de la que tenía numerosas noticias por su éxito en Estados Unidos. La casualidad quiso que el día que me decidí a probar el producto, la empresa presentara oficialmente su oficina en España. Desde ese momento, he leído muchas cosas buenas y malas sobre la compañía.</p>
<p>Airbnb es un servicio de alojamiento que combina algunos conceptos básicos de otras formas de alojarse para crear un nicho de mercado nuevo. Partimos de que cuando el viajero llega a una ciudad, si no conoce a nadie en ella que le aloje, necesita <strong>un sitio para quedarse</strong>. El concepto es básico y esta necesidad se suele resolver con las tradicionales habitaciones de hotel, albergues o apartamentos. Sin embargo, hay particulares que disponen de espacio libre en sus casas que también podrían responder a esa necesidad. El concepto dio sus primeros pasos como iniciativa altruista y comunitaria, con la idea del <strong><a href="http://www.couchsurfing.org" target="_blank">Couchsurfing</a></strong>; pero, evidentemente, también ha habido gente que ha descubierto que puede <strong>hacer dinero</strong> con ello.</p>
<p>Y éste es, básicamente, el concepto de Airbnb: <strong>Particulares</strong> con espacio libre en su casa que alquilan a viajeros a cambio de una <strong>remuneración económica</strong>. Hay interés en que se promocione como una posibilidad de alojamiento que permite el máximo acercamiento a los locales (uno de los atractivos tradicionales de Couchsurfing), pero -no nos engañemos- al haber dinero de por medio no deja de tener una finalidad de negocio. Quienes ofrecen su casa reciben dinero y quienes contratan los servicios obtienen, por lo general, <strong>tarifas más reducidas</strong> que las de los hoteles.</p>
<p>Arrendamientos de toda la vida, en el fondo, pero por periodos muy cortos de tiempo y que se gestionan por Internet entre completos desconocidos. Y de ahí surgen algunas de las críticas.</p>
<p><em><strong>Mi necesidad</strong></em></p>
<p>En mi caso, la casualidad hizo que el primer día que acudiera a los servicios de Airbnb fuera,  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/airbnb-innovacion-vs-riesgo/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En cinco días estaré en <strong>Canadá</strong> para una estancia larga. Muchas cosas que preparar, entre ellas el alojamiento. Necesito un aterrizaje suave en <strong>Vancouver</strong>, una habitación por un par de semanas y me decidí a probar con <a href="http://www.airbnb.com" target="_blank"><strong>Airbnb</strong></a>, de la que tenía numerosas noticias por su éxito en Estados Unidos. La casualidad quiso que el día que me decidí a probar el producto, la empresa presentara oficialmente su oficina en España. Desde ese momento, he leído muchas cosas buenas y malas sobre la compañía.</p>
<p>Airbnb es un servicio de alojamiento que combina algunos conceptos básicos de otras formas de alojarse para crear un nicho de mercado nuevo. Partimos de que cuando el viajero llega a una ciudad, si no conoce a nadie en ella que le aloje, necesita <strong>un sitio para quedarse</strong>. El concepto es básico y esta necesidad se suele resolver con las tradicionales habitaciones de hotel, albergues o apartamentos. Sin embargo, hay particulares que disponen de espacio libre en sus casas que también podrían responder a esa necesidad. El concepto dio sus primeros pasos como iniciativa altruista y comunitaria, con la idea del <strong><a href="http://www.couchsurfing.org" target="_blank">Couchsurfing</a></strong>; pero, evidentemente, también ha habido gente que ha descubierto que puede <strong>hacer dinero</strong> con ello.</p>
<p>Y éste es, básicamente, el concepto de Airbnb: <strong>Particulares</strong> con espacio libre en su casa que alquilan a viajeros a cambio de una <strong>remuneración económica</strong>. Hay interés en que se promocione como una posibilidad de alojamiento que permite el máximo acercamiento a los locales (uno de los atractivos tradicionales de Couchsurfing), pero -no nos engañemos- al haber dinero de por medio no deja de tener una finalidad de negocio. Quienes ofrecen su casa reciben dinero y quienes contratan los servicios obtienen, por lo general, <strong>tarifas más reducidas</strong> que las de los hoteles.</p>
<p>Arrendamientos de toda la vida, en el fondo, pero por periodos muy cortos de tiempo y que se gestionan por Internet entre completos desconocidos. Y de ahí surgen algunas de las críticas.</p>
<p><em><strong>Mi necesidad</strong></em></p>
<p>En mi caso, la casualidad hizo que el primer día que acudiera a los servicios de Airbnb fuera, precisamente, el que presentó su oficina en España. Por la mañana, incluso, lo mencioné en un mensaje de Twitter del que posteriormente me arrepentí al ver el bombo que le dieron varios medios de comunicación punteros en España.</p>
<p>Pero el caso es que, en mi situación actual, Airbnb se ajusta mucho a la necesidad que tengo en este momento. Estoy en los días previos al comienzo de mi <a title="Visado de Working Holiday en Canadá" href="http://blog.voyainternet.com/visado-de-working-holiday-en-canada/" target="_blank"><strong>Working Holiday en Canadá</strong></a> y llego a Vancouver sin alojamiento y con total flexibilidad. Elegí un pequeño hotel modesto para mi primera noche en la ciudad, pero la tarifa semanal que me ofrecían era demasiado elevada para lo que estaba buscando. Al mismo tiempo, tampoco sé si Vancouver va a ser el destino final de mi estancia en Canadá, por lo que es inútil buscar alquileres para varios meses.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 479px"><img class=" " title="Airbnb" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/airbnb.jpg" alt="airbnb" width="469" height="209" /><p class="wp-caption-text">Página de inicio de Airbnb en español</p></div>
<p>Necesito un lugar en el que poder estar por un<strong> tiempo limitado</strong>- pero más amplio que un par de noches-, a ser posible confortable y que me ayude a <strong>adaptarme</strong> lo antes posible a la forma de vida local (a lo que no ayuda mucho la frialdad de un hotel), con la <strong>tranquilidad</strong> suficiente para poder trabajar online y, si puede ser, con <strong>alguna persona de referencia</strong> cerca que me ayude en dudas puntuales, pero que no me agobie ni suponga necesariamente mantener una relación de amistad con ella.</p>
<p>Con estos requisitos, he de reconocer que lo que me ofrece -a priori- Airbnb se ajusta bastante a lo que estoy buscando. He podido contactar con una persona que ofrece varias habitaciones en la ciudad a un precio bastante razonable y con buenas referencias. El contacto por correo electrónico ha sido positivo y hemos cerrado el trato por un precio inferior a los <strong>30 euros por noche</strong> para una estancia de dos semanas.</p>
<p>No obstante, el hecho de que nada más cerrar el trato se haya producido el <strong>cobro</strong> -y no al entrar o salir del establecimiento, como es habitual en hoteles o apartamentos- da la mala señal de que el servicio quiere tener tu dinero atado desde un primer momento&#8230; Con lo que ello supone en casos de cancelaciones o problemas.</p>
<p>Me queda comprobar el funcionamiento práctico. Hasta ahora, la cosa ha ido bien.</p>
<p><em><strong>Mucha notoriedad para poca novedad</strong></em></p>
<p>Pero, de repente, veo con cierta sorpresa como un concepto que no es nuevo -el de los <strong>alquileres de temporada</strong>- llega a portada de medios como elmundo.es como si fuera l revolución del sector con un artículo que titula <em><a href="http://www.elmundo.es/elmundo/2012/02/07/economia/1328616299.html" target="_blank">Un &#8220;sobresueldo&#8221; de 10.000 euros al mes por alquilar a turistas</a></em> y que, personalmente, me cuesta diferenciar de un publirreportaje, por más que en el Twitter de Airbnb España me dicen que no han pagado ni un duro por él.</p>
<p>El titular va más hacia posibles arrendadores que arrendatarios y más en una época de crisis como esta. Curiosamente, los arrendadores son tan importantes o más incluso que el cliente en este tipo de servicios. Airbnb y sus clónicos <strong>no invierten nada en inmuebles</strong>. Su riesgo inmobiliario en el mundo es 0 y reducen sus gastos a términos administrativos, de gestión y de marketing. Sin embargo, sin personas dispuestas a arrendar parte de su casa no podrían ganar un sólo euro. Por ello, además de la venta, la <strong>captación de pisos</strong> parece fundamental -más aun en un país desconfiado en meter a nadie en casa como es España-.</p>
<p>Pero las startups de moda llaman la atención y ésta no ha sido menos. Es el nuevo niño prodigio del sector turístico y hay que darle cancha. Al menos, en su inicio, porque ya llegarán los problemas&#8230; o se encargarán otros de que lleguen.</p>
<p><em><strong>Llegan los palos</strong></em></p>
<p>Porque al optimismo del lanzamiento de Airbnb en España le llegan rápidamente réplicas en forma de <strong>clientes descontentos</strong> y afectados por el descontrol de la expansión brutal de un sistema que no estaba convenientemente perfeccionado. Y, en algunos casos, la mala suerte ha querido que las malas experiencias llegaran incluso a blogueros con cierto nivel de influencia.</p>
<p>El día después de la presentación, se está moviendo por las redes sociales este artículo del periodista <strong>Manuel Ángel Méndez</strong> titulado <em><a href="http://www.angelmendez.es/2012/02/08/airbnb-o-la-dudosa-honestidad-de-una-start-up/" target="_blank">Airbnb o la dudosa honestidad de una startup</a></em> en el que destripa el optimismo generalizado de la prensa tras la presentación y muestra la parte oscura del negocio. Puede ser que la mala suerte haya hecho que <a href="http://www.angelmendez.es/2011/08/31/la-pesadilla-de-viajar-con-airbnb/" target="_blank">su experiencia negativa con el servicio en Nueva York</a> le haya hecho mella, pero seria muy necio negar que el negocio tiene riesgos claros y evidentes tanto para el viajero como para el propietario.</p>
<p>Los comentarios del artículo de elmundo.es mencionan buena parte de ellos, incidiendo en el riesgo que supone meter a <strong>un desconocido en casa</strong> y los destrozos y problemas que puede originar; pero el artículo de Manuel Ángel Méndez muestra que también <strong>el cliente está seriamente desprotegido</strong> en casos de cancelaciones de última hora -con el agravante de que ya ha pagado el coste por adelantado-.</p>
<p>Me preocupa, no obstante, mucho más la supuesta <strong>arrogancia</strong> de los dirigentes que deja entrever el periodista y que parece que reafirma una tendencia que estamos viendo en los últimos años: los clientes aceptan de buen grado la posibilidad de ser maltratados por las empresas y servicios de atención al cliente vergonzosos a cambio de precios reducidos.</p>
<p>Hay que aceptarlo: utilizar Airbnb o servicios similares supone<strong> riesgos</strong> evidentes tanto para el arrendador como para el arrendatario. Quien no quiera riesgos de ningún tipo, no debería acudir a él y buscar las alternativas tradicionales de los hoteles, albergues o los apartamentos vacacionales gestionados por profesionales. Quien asuma esos riesgos y quiera ganar o ahorrar dinero con sus viajes o los de otros, pudiera salir beneficiado por ellos.</p>
<p><em><strong>No es Couchsurfing, aquí el dinero manda<br />
</strong></em></p>
<p><a href="http://www.couchsurfing.org" target="_blank"><strong>Couchsurfing</strong></a> es la inspiración, pero nunca el modelo. Se basa en la gratuidad y en otros valores donde la parte económica no tiene importancia. Un couchsurfer es un <strong>miembro de una comunidad</strong>, no un cliente. No todas las personas querrán ni tendrán confianza para pertenecer a ella.</p>
<p>En Couchsurfing se han producido situaciones problemáticas, pero a diferencia de Airbnb, los propios miembros de la comunidad se encargan de difundir y alertar sobre ellas, principalmente para garantizar la supervivencia de la misma. En Couchsurfing, una <strong>advertencia de fraude</strong> es una muestra de la <strong>buena salud de la comunidad</strong>; en Airbnb y similares, es una <strong>amenaza a la imagen del producto</strong>. El perfil del couchsurfer, además, es bastante definido. Pide poco y ofrece poco. No suele ser una amenaza para los hoteles, aunque sí que eran clientes potenciales de algunos albergues.</p>
<p>Sin embargo, Airbnb y sus clones no se rigen por valores altruistas, sino por el <strong>dinero</strong>. Son un servicio. Y, además, uno que choca directamente con otros ya asentados.</p>
<p><em><strong>Hay interesados en que esto no funcione</strong></em></p>
<p>Un conocido de las redes sociales, que trabaja como responsable de afiliación de una empresa de alquiler de apartamentos, abría también otra caja de los truenos al recordarme que los <strong>hoteleros</strong> -sobre todo en algunos segmentos- pueden verse muy perjudicados si se consolida esta forma de alojamiento y me adelantaba que posiblemente presentarán algún tipo de batalla contra una tendencia que amenaza con llevarse parte de su negocio a pequeños emprendedores.</p>
<p>Porque esa es otra. Cada arrendador se convertirá en un <strong>pequeño emprendedor</strong> con su piso como medio de producción pero, en muchos casos, sin conocimientos, ganas o voluntad de organizarse como una empresa y -lo que parece peor- pagar <strong>impuestos</strong> por ello, como pagan el resto de establecimientos hosteleros.</p>
<p>A día de hoy, la factura de mi primera reserva me la ha enviado la propia Airbnb, con una dirección de la ciudad estadounidense de San Francisco. Supongo que, posteriormente, la empresa enviará convenientemente documentada otra factura al arrendador por la cantidad que se le abone. ¿Cómo controlar estas transacciones entre tres partes que pueden proceder de cualquier lugar del mundo?</p>
<p>Y, por otra parte, ¿Puede estar Airbnb obligada a entregar a la Hacienda Pública las identidades de las personas que alquilen pisos en un determinado país? ¿Qué legitimidad tendrá la Hacienda española para reclamar algo a una empresa con sede en los Estados Unidos?</p>
<p>La implantación de Airbnb en España va a ser un fenómeno interesante de analizar. En otros países, con <a href="http://techcrunch.com/2011/07/31/another-airbnb-victim-tells-his-story-there-were-meth-pipes-everywhere/" target="_blank">excepciones desagradables y muy llamativas</a>, ha triunfado. Pero la <strong>psicología de la propiedad</strong> -propia y ajena- y el carácter español harán que el riesgo esté muy presente en su implantación en nuestro mercado.</p>
<p>Por mi parte, muy pronto podré contaros mi experiencia canadiense con el servicio.</p>
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		<title>¿Qué comprar en Japón y dónde hacerlo?</title>
		<link>http://blog.voyainternet.com/de-compras-que-comprar-en-japon-y-donde-hacerlo/</link>
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		<pubDate>Tue, 07 Feb 2012 15:39:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Japón]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>A la hora de ir a Japón, es bastante habitual volver con la maleta cargada de <strong>compras y recuerdos</strong> –bien para nosotros, o bien con regalos para conocidos-. Por tanto, no está de más saber qué podemos comprar en nuestra visita y cuáles son los mejores lugares para hacerlo.</p>
<p>Por mi experiencia, podemos concentrar las compras de los turistas en Japón en cuatro grandes grupos: los típicos <strong>souvenirs</strong> y productos turísticos, los<strong> artículos electrónicos</strong>, <strong>comida e instrumentos de cocina</strong> y las <strong>curiosidades locales</strong> y “frikadas” muy típicas de Japón.</p>
<p>Básicamente, y dado que los artículos de consumo habitual suelen ser incluso más caros que en Europa –salvo en el caso de la electrónica-, la mayor parte de las compras que hagamos en Japón será de regalos y artículos más decorativos o curiosos que con un sentido de utilidad real.</p>
<p><em><strong>Los souvenirs más típicos</strong></em></p>
<p>Si tenemos en cuenta la clasificación anterior, los artículos de recuerdo para turistas serán los más habituales en nuestra maleta al final del viaje, con algunos de ellos ocupando un papel estrella. Son los casos del <strong><em>maneki neko</em></strong>, la popular figura de un gato con la pata levantada, que encontramos en una gran varieda de colores, posturas, tamaños, materiales, compañía, gestos o complementos varios. Dentro de este grupo podemos incluir también los palillos, los banderines, las muñecas kokeshi, las cintas para la frente o los kimonos.</p>
<p>El <em>maneki neko</em> y los <strong>palillos para comer</strong> suelen ser los regalos más habituales en la maleta del viajero que regresa de Japón. Al <em>maneki neko</em> le conocemos ya en España por ser una presencia habitual en las tiendas de chinos y algún anuncio de televisión como ese gato de plástico dorado que mueve la pata continuamente de arriba hacia abajo. Estéticamente, el gato es el mismo, pero tanto los materiales como el simbolismo de Japón son diferentes. Esta figura viene de una antigua leyenda japonesa y se le atribuyen diversas propiedades según sea su color, su postura o cuál de las patas tiene levantada, aunque en el fondo no deja de ser una especie de amuleto para atraer  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/de-compras-que-comprar-en-japon-y-donde-hacerlo/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>A la hora de ir a Japón, es bastante habitual volver con la maleta cargada de <strong>compras y recuerdos</strong> –bien para nosotros, o bien con regalos para conocidos-. Por tanto, no está de más saber qué podemos comprar en nuestra visita y cuáles son los mejores lugares para hacerlo.</p>
<p>Por mi experiencia, podemos concentrar las compras de los turistas en Japón en cuatro grandes grupos: los típicos <strong>souvenirs</strong> y productos turísticos, los<strong> artículos electrónicos</strong>, <strong>comida e instrumentos de cocina</strong> y las <strong>curiosidades locales</strong> y “frikadas” muy típicas de Japón.</p>
<p>Básicamente, y dado que los artículos de consumo habitual suelen ser incluso más caros que en Europa –salvo en el caso de la electrónica-, la mayor parte de las compras que hagamos en Japón será de regalos y artículos más decorativos o curiosos que con un sentido de utilidad real.</p>
<p><em><strong>Los souvenirs más típicos</strong></em></p>
<p>Si tenemos en cuenta la clasificación anterior, los artículos de recuerdo para turistas serán los más habituales en nuestra maleta al final del viaje, con algunos de ellos ocupando un papel estrella. Son los casos del <strong><em>maneki neko</em></strong>, la popular figura de un gato con la pata levantada, que encontramos en una gran varieda de colores, posturas, tamaños, materiales, compañía, gestos o complementos varios. Dentro de este grupo podemos incluir también los palillos, los banderines, las muñecas kokeshi, las cintas para la frente o los kimonos.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 496px"><a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Maneki_Neko"><img class=" " title="Maneki Neko" src="http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/d/d6/Maneki-neko-ja.jpg" alt="Maneki Neko" width="486" height="743" /></a><p class="wp-caption-text">Maneki Neko - (Fuente Wikipedia)</p></div>
<p>El <em>maneki neko</em> y los <strong>palillos para comer</strong> suelen ser los regalos más habituales en la maleta del viajero que regresa de Japón. Al <em>maneki neko</em> le conocemos ya en España por ser una presencia habitual en las tiendas de chinos y algún anuncio de televisión como ese gato de plástico dorado que mueve la pata continuamente de arriba hacia abajo. Estéticamente, el gato es el mismo, pero tanto los materiales como el simbolismo de Japón son diferentes. Esta figura viene de una antigua leyenda japonesa y se le atribuyen diversas propiedades según sea su color, su postura o cuál de las patas tiene levantada, aunque en el fondo no deja de ser una especie de amuleto para atraer la suerte. En principio, si levanta la pata derecha se le atribuye <strong>riqueza</strong>; mientras si es la pata izquierda, garantiza <strong>visitas</strong>. La mayor parte de estos gatos son de color blanco, aunque también los he podido ver en negro o en color dorado y, por supuesto, tanto los materiales como los tamaños y precios varían notablemente.</p>
<p>Los <strong>palillos</strong> son el otro gran regalo que solemos llevarnos de Japón. Son relativamente baratos, estéticamente diversos y bonitos y se transportan muy bien en la maleta, con lo que son el típico recuerdo que podemos llevarle a aquellos con los que queremos tener un detalle, pero no especialmente caro. El detalle incrementa su valor cuando tenemos la suerte de poder comprarlos en algún establecimiento donde nos los personalizan<strong> grabando alguna inscripción o un nombre</strong>.</p>
<p>Por lo demás, las <strong>muñecas</strong> <em>kokeshi</em> son también enormemente típicas, además de llamativas. Se trata de muñecas de madera con un perfil y un rostro muy característicos, hechas y decoradas a mano. Son realmente bonitas para un regalo más personal, aunque el precio es algo más elevado que el de otros recuerdos más baratos. El precio suele estar de los 20 euros para arriba en los modelos más sencillos.</p>
<p>Aparte de ello, los puestos de venta de recuerdos de las zonas más turísticas disponen de una oferta muy variada de recuerdos y artículos alusivos a Japón de todo precio y condición.</p>
<p><em><strong>La electrónica</strong></em></p>
<p>Los souvenirs tradicionales forman la mayor parte de las compras de un turista que pasa por Japón, pero serán las <strong>tiendas de artículos electrónicos</strong> las que realmente le despierten el apetito consumista. Edificios enteros dedicados a fotografía, vídeo, ordenadores y artículos electrónicos. Enormes almacenes de varias plantas abarrotados de toda clase de productos electrónicos, con muchos modelos más avanzados de los que van saliendo en Europa. Quien sea aficionado a la tecnología pasará horas dentro de ellos y, nomalmente, acabará comprándose algo.</p>
<p>Se dice que los productos electrónicos son los únicos que son más baratos en Japón que en Europa. Es una verdad relativa. Es cierto que, en una serie de casos, el mismo producto puede ser más barato en Japón que en España. Sin embargo, esto no se debe tanto a los precios en sí, sino al hecho de que es posible que haya aparecido ya un modelo posterior y más avanzado en Japón –donde los lanzamientos suelen ser algo anteriores que en Europa- y el precio corresponda al de un modelo ya considerado como antiguo. Sea como sea, puede haber un pequeño ahorro, que dependerá mucho de la cotización del yen en el momento de la compra.</p>
<p>Dentro de este capítulo, la <strong>fotografía digital</strong> y las <strong>cámaras de vídeo</strong> son la estrella. Son los productos con menos especificaciones locales y los más fáciles de transportar, por lo que no dan demasiadas complicaciones. En lo que se refiere a ordenadores portátiles, las configuraciones de teclado, idiomas y sistema operativo pueden complicarlo bastante más –además de que los precios no son tan ventajosos-.</p>
<p>La compra de productos electrónicos resulta interesante, pero da también algunos <strong>problemas</strong> que hay que tener en cuenta. Las clavijas de enchufe, por ejemplo, son del modelo plano y necesitan un adaptador. El voltaje eléctrico en Japón también es diferente, por lo que tenemos que asegurarnos que el cargador correspondiente vale también para el voltaje europeo. Los <strong>menús y configuraciones de cámara</strong> suelen venir por defecto en japonés, por lo que no podemos olvidarnos de pedirle al dependiente que nos configure la cámara en inglés antes de salir de la tienda. La <strong>garantía</strong>, aunque sea mundial, viene documentada en japonés. Son pequeños detalles que a veces no pensamos al comprar un aparato, pero que pueden darnos sorpresas desagradables.</p>
<p>Lo que sí es importante para los grandes aficionados o profesionales de la fotografía es curiosear entre la cantidad de materiales y accesorios que se ofrecen en las tiendas especializadas, ya que algunos de ellos no se pueden encontrar en Europa. Para el aficionado a la fotografía, viajar a Japón será todo un placer.</p>
<p><em><strong>La comida y los artículos de cocina</strong></em></p>
<p>Otra de las opciones habituales es traer recuerdos relacionados con <strong>productos de comida o bebida japoneses</strong> que no son especialmente fáciles de encontrar en España. Es algo a lo que recurren, con frecuencia, los aficionados a la cocina que intentan descubrir la comida japonesa ya sea para ellos mismos o por encargo de algún amigo.</p>
<p>No obstante, la necesidad de ir a Japón para encontrar este tipo de productos va disminuyendo gracias, principalmente, a la aparición de nuevas tiendas internacionales en las ciudades españolas que importan muchos más productos asiáticos que hace unos años. Por ello, ya no se encargan tantos condimentos, especias o productos típicos como se hacía a los viajeros hace unos años.</p>
<p>Teniendo esto en cuenta, el<em><strong> sake</strong></em> –vino de arroz- ha quedado como gran opción a la hora de traernos alguna especialidad gastronómica japonesa en la maleta. Especialmente si nos acercamos por <a title="Takayama, el pueblo de la montaña" href="http://blog.voyainternet.com/takayama-el-pueblo-de-la-montana/" target="_blank"><strong>Takayama</strong></a>, donde hay muchas destilerías artesanales. Es un buen regalo: muy tradicional, relativamente barato, fácil de encontrar y en diversos tamaños. El principal problema es proteger la botella para traerlo en la maleta sin que se rompa el cristal.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img title="Sake" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2011/12/IMGP3954-e1324917353479.jpg" alt="Sake" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Sake en una destilería de Takayama</p></div>
<p>Sin embargo, a la hora de tener en cuenta la tradición culinaria, unos regalos mucho más habituales y cómodos de transportar son aquellos relacionados con el <strong>menaje</strong>. Ya hemos visto que los palillos son tan populares que han pasado la barrera del menaje para convertirse en souvenirs por sí solos. Pero sí que hay otros artículos muy restringidos al ámbito gastronómico que pueden funcionar muy bien como regalo o recuerdo. Es el caso de los juegos de té, los pequeños vasos de sake o los cuencos para la salsa de soja. Suelen ser artículos relativamente baratos y fáciles de encontrar.</p>
<p><em><strong>Las curiosidades japonesas</strong></em></p>
<p>Esto entra ya dentro del capítulo de lo subjetivo y tiene más de gusto personal que de compras convencionales. Dentro de este capítulo podemos englobar una serie de <strong>artículos muy específicos</strong>, insólitos, curiosos, inútiles o estéticamente llamativos que te pueden hacer ilusión a ti o a alguien conocido. Pueden ser desde un caramelo o una bebida con sabor raro, hasta unos guantes que permiten utilizar un smartphone, pasando por los habituales comics de manga, accesorios para el móvil, réplicas de plástico de platos de comida o videojuegos. Son cosas que no tienen más razón de compra que lo curiosa, rara o específicas que son.</p>
<p>Los<strong> comics manga</strong> son los más habituales entre este tipo de regalos. Cada vez hay más aficionados en España y, con ellos, más interés por este tipo de productos. En zonas como <a title="La primera impresión de Tokio: De Harajuku a Akihabara" href="http://blog.voyainternet.com/la-primera-impresion-de-tokio-de-harajuku-a-akihabara/" target="_blank"><strong>Akihabara</strong></a> hay edificios enteros dedicados al manga. El problema, evidentemente, es que las publicaciones están en japonés y que, si no eres experto en la materia, quizá te puedas sentir perdido entre tanta opción a la hora de escoger uno para comprar como regalo.</p>
<p>También está muy de moda en Japón todos los artículos relacionados con la <strong>personalización de los teléfonos móviles</strong>. Así pues, colgantes y fundas curiosas o insólitas están a la orden del día en numerosas tiendas.</p>
<p>El resto de curiosidades nos irán apareciendo por el camino durante nuestro viaje. Algunas de ellas, como aplicaciones insólitas en las tiendas de electrónica, otras en los supermercados o, simplemente, al pasar por delante de alguna tienda. No se buscan&#8230; <strong>simplemente aparecen</strong>.</p>
<p><em><strong>Dónde comprar en Japón</strong></em></p>
<p>Si bien es verdad que cada uno de los tipos de productos que hemos mencionado anteriormente tienen sus puntos claves para comprarlos, hay algunos lugares concretos en Japón donde invariablemente el turista va a ir de compras.</p>
<p>El barrio de <a title="Tokio, día 3: Shinjuku, Ueno y Asakusa" href="http://blog.voyainternet.com/tokio-dia-3-shinjuku-ueno-y-asakusa/" target="_blank"><strong>Asakusa</strong></a>, en Tokio, es la meca del turista que va de compras a Japón. Sobre todo, el pequeño paseo peatonal que llega hasta la entrada del templo <strong>Senso-ji</strong>, donde se apiñan tantas casetas de tiendas dedicadas exclusivamente a recuerdos para turistas como en el resto de la ciudad de Tokio. Las tiendas de recuerdos de Asakusa son visita obligada para quien tenga que comprar recuerdos y los productos que se venden en ellas son, básicamente, los clásicos souvenirs de Japón.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img title="Asakusa" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2011/11/IMGP3518-e1322582360551.jpg" alt="Asakusa" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Las tiendas de recuerdos de Asakusa</p></div>
<p>Es la “guirilandia” local, con las cosas buenas y malas que eso tiene: Te tratan como un turista, estás rodeado de turistas y te venden los productos típicos de turista a un precio de turista –alto, pero sin estafas, eso sí-. A cambio, vas a poder hablar perfectamente en inglés con los tenderos, te van a empaquetar perfectamente las compras e, incluso, en algunos lugares vas a poder pagar con tarjeta de crédito, algo que parece muy normal pero que es tremendamente extraño en Japón.</p>
<p>No obstante, aún en Asakusa, pero desviándonos un poco del templo, podemos encontrarnos pequeñas tiendas en las calles perpendiculares a la <strong>Kappabashi Dogugai</strong> –una calle repleta de menaje de cocina- con pequeñas tiendas de menaje de cocina y telas y kimonos típicos. Algo más auténticas, pero no tan concentradas como las que están frente al templo. Para los interesados en menaje de cocina, por supuesto, la Kappabashi Dogugai –a un kilómetro más o menos del templo Senso-ji, en Asakua- es visita obligada.</p>
<div class="wp-caption aligncenter" style="width: 596px"><img title="Asakusa" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/02/compras.jpg" alt="Asakusa" width="586" height="261" /><p class="wp-caption-text">Menaje japonés en la zona de Asakusa</p></div>
<p>Fuera de Tokio, el otro gran lugar para comprar recuerdos típicos japoneses es la isla de <a title="Hiroshima y Miyajima: De islas con cervatillos, okonomiyakis y samurais" href="http://blog.voyainternet.com/hiroshima-y-miyajima-de-islas-con-cervatillos-okonomiyakis-y-samurais/" target="_blank"><strong>Miyajima</strong></a>, frente a las costas de Hiroshima. Allí encontraremos todo tipo de recuerdos tradicionales y regalos. Para mi gusto, además, es el mejor lugar para comprar los palillos, ya que hay tiendas enteras dedicadas a ellos donde es habitual que te graben en ellos la inscripción que quieras sin coste adicional.</p>
<p>Por su parte, para los <strong>artículos electrónicos</strong> tenemos buenas opciones en todas las ciudades de Japón que visitamos. Basta con encontrar alguno de los establecimientos de cadenas de grandes almacenes dedicadas a la electrónica o que tienen la electrónica como uno de sus principales atractivos. <strong>Yodobashi Camera</strong> o <strong>Yamada</strong> son algunos de ellos.</p>
<p>En Tokio, podemos encontrar una importante concentración de estos establecimientos en la zona de Akihabara donde, además, hay también en las calles secundarias pequeñas tiendas de componentes y accesorios que hacen que sea el punto por excelencia de la ciudad para ir a comprar aparatos electrónicos. La llamada <strong>Electronic City</strong> de <a title="Tokio, día 3: Shinjuku, Ueno y Asakusa" href="http://blog.voyainternet.com/tokio-dia-3-shinjuku-ueno-y-asakusa/" target="_blank"><strong>Shinjuku</strong></a> también cuenta con bastantes tiendas, pero no llega a las dimensiones de la anterior. Pero no es difícil encontrar grandes almacenes de electrónica en Tokio. Otras zonas comerciales de la ciudad como Shibuya o Ikebukuro disponen también de estos enormes grandes almacenes de la electrónica.</p>
<p>Akihabara es también un buen lugar para ir en busca de manga y artículos curiosos, con algunas tiendas muy interesantes. No obstante, quizá la zona de <a title="La primera impresión de Tokio: De Harajuku a Akihabara" href="http://blog.voyainternet.com/la-primera-impresion-de-tokio-de-harajuku-a-akihabara/" target="_blank"><strong>Harajuku</strong></a> y su famosa calle principal <strong>Takeshita dori</strong>, abarrotada casi siempre de adolescentes, nos pueda ofrecer también algunas sorpresas divertidas.</p>
<p>Para este último tipo de compras son también muy curiosas las <strong>tiendas de todo a 100 yenes</strong> o similares. No hay que ir buscando nada preconcebido, sino simplemente entrar y dejarse sorprender por lo que se vende allí a un precio bastante bajo. Estas tiendas pueden aportar muchos regalos informales y curiosos a un precio muy reducido. Entre los turistas de Tokio es muy popular la que está en Takeshita dori, en Harajuku; fuera de Tokio, nos encontramos en Kyoto e Hiroshima una cadena de este tipo de tiendas que se llama Daiso, con tiendas de varias plantas llenas de artículos de este tipo.</p>
<p>Y, para finalizar con el capítulo dedicado a las compras en Japón, un par de consejos prácticos. El primero, no esperar que podamos pagar con <strong>tarjeta de crédito</strong> a la hora de comprar nuestros regalos. No hay costumbre de pagar con tarjeta y, aunque puede que los grandes almacenes o las tiendas muy turísticas lo admitan ocasionalmente, lo normal es que todo se pague en efectivo.</p>
<p>Por último, es también normal que mucha gente dedique las <strong>últimas horas de su viaje</strong> a comprar regalos y se le echen encima las últimas horas. En Tokio, Asakusa es el punto principal para comprar recuerdos, pero si no da tiempo a desplazarse hasta allí, cabe la posibilidad de comprarlos en algunos <strong>grandes almacenes</strong>, donde hay también una pequeña sección de artículos turísiticos. En mi caso, resolví las compras de última hora tanto de electrónica como de recuerdos en el Yodobashi Camera de Akihabara, aunque supongo que otros grandes almacenes similares también dispondrán de este tipo de sección. Además, en mi caso fue especialmente recomendable, pues fue uno de los pocos lugares donde pude pagar con tarjeta de crédito en unas últimas horas donde ya no me quedaban demasiados yenes.</p>
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