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	<title>VoyaInternet - Blog de viajes y lugares</title>
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	<description>Blog de viajes y lugares.</description>
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		<title>Yard Sale: Los mercadillos familiares de Toronto</title>
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		<pubDate>Tue, 15 May 2012 17:55:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Curiosidades]]></category>
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		<category><![CDATA[Toronto]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Una de las cosas más típicas que hacer en Toronto en las mañanas primaverales de los sábados es recorrerse el barrio en el que vives buscando los vecinos que organizan las<strong><em> yard sale</em></strong>, pequeños mercadillos improvisados en los jardines de las casas en los que los vecinos aprovechan para deshacerse de sus cosas viejas y sacar un dinerito por ellas, pero que son también todo un evento social en el barrio.</p>
<p>Las<em> yard sale</em> o <em>garage sale</em> son uno más de los indicadores de la transición entre el frío invierno y el cálido verano en Toronto. Se celebran al <strong>comienzo de la primavera</strong>, intentando aprovechar los primeros días soleados y el buen tiempo, y son típicos de los barrios residenciales de casas bajas con jardín o <em>yard</em> a la entrada. De ahí viene, precisamente, el nombre.</p>
<p>La<strong> transición entre estaciones</strong> en esta parte de Canadá es bastante importante, ya que se pasa de inviernos muy fríos donde la mayor parte de la vida se hace a cubierto, a veranos calurosos y soleados en los que se hace más vida al aire libre. Las necesidades en las casas, por tanto, cambian y -en muchas ocasiones- viene bien <strong>vaciar el garaje de trastos</strong> para tener más espacio para los artículos de ocio que podemos usar en el verano. Pero también es el típico momento que se aprovecha para <strong>vaciar armarios</strong> y, en general, deshacerse de artículos o ropa que ya no nos sirve.</p>
<p>Las <em>yard sale</em> son también muy típicas de los momentos de <strong>mudanza</strong> y se aprovechan para vender muebles, trastos y otros objetos que no podemos o queremos trasladar con nosotros.</p>
<p>La organización de una <em>yard sale</em> es muy sencilla. Básicamente, recopilas una serie de cosas que tienes en casa y que hace tiempo que no utilizas, decides un día en el que el pronóstico del tiempo sea soleado y te venga bien, preparas una serie de <strong>carteles</strong> más o menos rústicos -cuanto más rústicos, más encanto- anunciando la venta, los pegas por las farolas de la calle principal del barrio convocando a tus vecinos y, el día  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/yard-sale-los-mercadillos-familiares-de-toronto/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Una de las cosas más típicas que hacer en Toronto en las mañanas primaverales de los sábados es recorrerse el barrio en el que vives buscando los vecinos que organizan las<strong><em> yard sale</em></strong>, pequeños mercadillos improvisados en los jardines de las casas en los que los vecinos aprovechan para deshacerse de sus cosas viejas y sacar un dinerito por ellas, pero que son también todo un evento social en el barrio.</p>
<p>Las<em> yard sale</em> o <em>garage sale</em> son uno más de los indicadores de la transición entre el frío invierno y el cálido verano en Toronto. Se celebran al <strong>comienzo de la primavera</strong>, intentando aprovechar los primeros días soleados y el buen tiempo, y son típicos de los barrios residenciales de casas bajas con jardín o <em>yard</em> a la entrada. De ahí viene, precisamente, el nombre.</p>
<p>La<strong> transición entre estaciones</strong> en esta parte de Canadá es bastante importante, ya que se pasa de inviernos muy fríos donde la mayor parte de la vida se hace a cubierto, a veranos calurosos y soleados en los que se hace más vida al aire libre. Las necesidades en las casas, por tanto, cambian y -en muchas ocasiones- viene bien <strong>vaciar el garaje de trastos</strong> para tener más espacio para los artículos de ocio que podemos usar en el verano. Pero también es el típico momento que se aprovecha para <strong>vaciar armarios</strong> y, en general, deshacerse de artículos o ropa que ya no nos sirve.</p>
<p>Las <em>yard sale</em> son también muy típicas de los momentos de <strong>mudanza</strong> y se aprovechan para vender muebles, trastos y otros objetos que no podemos o queremos trasladar con nosotros.</p>
<p>La organización de una <em>yard sale</em> es muy sencilla. Básicamente, recopilas una serie de cosas que tienes en casa y que hace tiempo que no utilizas, decides un día en el que el pronóstico del tiempo sea soleado y te venga bien, preparas una serie de <strong>carteles</strong> más o menos rústicos -cuanto más rústicos, más encanto- anunciando la venta, los pegas por las farolas de la calle principal del barrio convocando a tus vecinos y, el día que hayas decidido, lo <strong>pones todo a la puerta de tu casa</strong> y vas atendiendo a los vecinos, amigos y curiosos que pasan por allí.</p>
<div class="mceTemp mceIEcenter">
<div id="attachment_2669" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0411-e1337099943195.jpg"><img class="size-full wp-image-2669" title="yard sale" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0411-e1337099943195.jpg" alt="yard sale" width="480" height="640" /></a><p class="wp-caption-text">Carteles de diversas &quot;yard sales&quot; en una calle residencial de Toronto</p></div>
<p style="text-align: left;">Las <em>yard sale</em> suelen desarrollarse los <strong>sábados por la mañana</strong> -de las 8 a las 12 suele ser lo habitual- y no es raro que se junten varias en la misma calle en el mismo día. Eso permite que los curiosos que pasan por ellas puedan ir a tres o cuatro a la vez. Tienen también un <strong>sentido social</strong> importante, ya que es un día en el que estás en la calle y te visitan muchos amigos y conocidos. Algunos, para echarte una mano en la venta; otros, para conversar o saludarte y algunos más para comprar alguna cosa que les pudiera resultar curiosa.</p>
<p style="text-align: left;">En algunas de ellas, los <strong>niños</strong> también participan activamente y colocan, junto a las mesas o las perchas con los objetos que se venden, sus tenderetes de limonada que se puede comprar a precios simbólicos.</p>
<p style="text-align: left;"><em><strong>¿Qué se vende?</strong></em></p>
<p style="text-align: left;">La verdad es que, después de pasar una mañana recorriendo tenderetes, puedo decir que la gran mayoría de las <em>yard sale</em> tienen su atractivo en la sorpresa de poderte encontrar en alguna de ellas con alguna<strong> &#8220;joya escondida&#8221;</strong> o algo que se ajuste a lo que necesitabas, porque, en realidad, el 80 por ciento de los artículos que allí se vendían eran dignos de haber sido tirados al cubo de la basura o, en el caso de la ropa, entregados a organizaciones de caridad. Algunas de las cosas, desde objetos decorativos hasta mobiliario, pasando por viejos juguetes o aparatos electrónicos desfasados, no soportaban muy bien el paso del tiempo por el trastero correspondiente.</p>
<div id="attachment_2670" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2670 " title="yard sale" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0412-e1337102569116.jpg" alt="yard sale" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Una típica &quot;yard sale&quot; en Toronto</p></div>
<p style="text-align: left;">Hay algunas excepciones muy honrosas. Por ejemplo, <strong>productos infantiles</strong> que no han envejecido demasiado, pero que ya han dejado de servir por edad a los niños de la casa como ropa, juguetes o sillas de transporte en coche. También es interesante el <strong>material deportivo</strong> usado, que quizá el dueño de la casa ha renovado por algo mejor, pero que puede ser muy interesante para un principiante. En esta época, además, no es extraño encontrarnos con objetos relacionados con los <strong>deportes de invierno</strong> como patines, esquíes o material de snowboard.</p>
<p style="text-align: left;">Los aficionados a los<strong> libros</strong> también pueden encontrarse algunas sorpresas agradables, aunque los que más disfrutarán serán los amantes de los <strong>discos</strong>, ya que es muy habitual que en las &#8220;yard sale&#8221; aparezcan cajas enteras de vinilos con todo tipos de álbumes. Algo que, por cierto, se está empezando a notar también con los<strong> DVDs</strong>, que empiezan a aparecer muy frecuentemente en estas ventas improvisadas.</p>
<div id="attachment_2671" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2671" title="Yard sale" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0414-e1337102802769.jpg" alt="yard sale" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Productos de una &quot;yard sale&quot; en Toronto</p></div>
<p style="text-align: left;">En la mayor parte de los casos, el <strong>precio de compra y venta</strong> es testimonial, ya que el comprador le está quitando de encima al vendedor un producto que ya no quiere. No obstante, dependiendo del producto y su estado, el vendedor hará una oferta ante la que se puede <strong>regatear amistosamente</strong>. Por lo general, el vendedor tragará con una rebaja razonable, especialmente si no tiene muchas esperanzas de vender ese producto, pero -por muy festiva que sea- no deja de ser una venta en la que el regateo puede llegar a ser intenso.</p>
<p style="text-align: left;">Pero, sobre todo, las <em>yard sales</em> son una <strong>pequeña fiesta de primavera en el vecindario</strong>, donde se aprovecha para conocer y saludar a los vecinos, charlar un poco con los curiosos que vienen a comprarnos y, de paso, limpiar un poco nuestro trastero quitándonos de la cabeza el cargo de conciencia que supone tirar cosas en perfecto estado de funcionamiento a la basura aunque ya no nos sirvan.</p>
<p style="text-align: left;">Y son, además, una estupenda manera de pasar un sábado por la mañana en Toronto.</p>
</div>
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		<title>Ver a los Toronto Raptors en directo: Primera experiencia NBA</title>
		<link>http://blog.voyainternet.com/ver-a-los-toronto-raptors-en-directo-primera-experiencia-nba/</link>
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		<pubDate>Tue, 08 May 2012 16:05:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Canadá]]></category>
		<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo Deportivo]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Desde hace unas semanas estoy en Toronto, donde me he encontrado con una de las ciudades más multiculturales del Mundo y con otras muchas experiencias que voy a ir contando en las próximas semanas. Una de las primeras cosas que hice, aprovechando que la temporada de la NBA estaba ya acabando, fue ir a ver un partido de los<strong> Toronto Raptors</strong>. Una auténtica experiencia de deporte profesional norteamericano.</p>
<p>En Toronto, la gran debilidad de la ciudad es el equipo de hockey sobre hielo, los <strong>Maple Leafs </strong>(Hojas de Arce traducido al castellano). Aunque, dados los resultados de las últimas temporadas, de la gran debilidad se ha pasado a la gran vergüenza. No obstante, el desastre deportivo no impide que el pabellón -el <strong>Air Canada Centre</strong> que comparte con los Raptors de la NBA- se llene en cada partido y que los precios de las entradas que quedan disponibles sean muy elevados.</p>
<p>En un segundo plano de popularidad está el equipo de béisbol, los <strong>Blue Jays</strong> -el único equipo de la MLB en territorio canadiense- y los <strong>Raptors</strong>. También hay un equipo de soccer -lo que en europa llamamos fútbol- en franco crecimiento, aunque también en una temporada desastrosa: el<strong> Toronto FC</strong>. El fútbol americano no es tan popular en Canadá como en Estados Unidos, pero hay una liga canadiense donde juegan los <strong>Argonauts</strong>.</p>
<p>Por tanto, la gran experiencia deportiva de Toronto es ver un partido de hockey, seguida a cierta distancia de los Raptors y el béisbol. Pero, claro está, no todos los deportes se juegan en la misma temporada. El hockey y el baloncesto coinciden en la temporada de <strong>otoño-primavera</strong>, mientras que el béisbol y el soccer son deportes para la temporada de <strong>primavera-otoño</strong>.</p>
<p><em><strong>La NBA en Toronto</strong></em></p>
<p>En el caso de la NBA, la temporada 2011-2012 ha sido muy atípica por la huelga de jugadores, lo que hizo que empezara más tarde y el calendario estuviera mucho más concentrado. Esto ha supuesto, en algunos casos, una situación similar a la del béisbol, con equipos jugando cada dos o tres días en su  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/ver-a-los-toronto-raptors-en-directo-primera-experiencia-nba/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Desde hace unas semanas estoy en Toronto, donde me he encontrado con una de las ciudades más multiculturales del Mundo y con otras muchas experiencias que voy a ir contando en las próximas semanas. Una de las primeras cosas que hice, aprovechando que la temporada de la NBA estaba ya acabando, fue ir a ver un partido de los<strong> Toronto Raptors</strong>. Una auténtica experiencia de deporte profesional norteamericano.</p>
<p>En Toronto, la gran debilidad de la ciudad es el equipo de hockey sobre hielo, los <strong>Maple Leafs </strong>(Hojas de Arce traducido al castellano). Aunque, dados los resultados de las últimas temporadas, de la gran debilidad se ha pasado a la gran vergüenza. No obstante, el desastre deportivo no impide que el pabellón -el <strong>Air Canada Centre</strong> que comparte con los Raptors de la NBA- se llene en cada partido y que los precios de las entradas que quedan disponibles sean muy elevados.</p>
<p>En un segundo plano de popularidad está el equipo de béisbol, los <strong>Blue Jays</strong> -el único equipo de la MLB en territorio canadiense- y los <strong>Raptors</strong>. También hay un equipo de soccer -lo que en europa llamamos fútbol- en franco crecimiento, aunque también en una temporada desastrosa: el<strong> Toronto FC</strong>. El fútbol americano no es tan popular en Canadá como en Estados Unidos, pero hay una liga canadiense donde juegan los <strong>Argonauts</strong>.</p>
<p>Por tanto, la gran experiencia deportiva de Toronto es ver un partido de hockey, seguida a cierta distancia de los Raptors y el béisbol. Pero, claro está, no todos los deportes se juegan en la misma temporada. El hockey y el baloncesto coinciden en la temporada de <strong>otoño-primavera</strong>, mientras que el béisbol y el soccer son deportes para la temporada de <strong>primavera-otoño</strong>.</p>
<p><em><strong>La NBA en Toronto</strong></em></p>
<p>En el caso de la NBA, la temporada 2011-2012 ha sido muy atípica por la huelga de jugadores, lo que hizo que empezara más tarde y el calendario estuviera mucho más concentrado. Esto ha supuesto, en algunos casos, una situación similar a la del béisbol, con equipos jugando cada dos o tres días en su cancha. Como Toronto tampoco ha estado fino en baloncesto este año, la recta final hacia los play-offs ha sido bastante insulsa y han abundado las entradas a precios económicos. Así que aprovechamos una de estas ofertas -un partido contra Denver un lunes por la tarde- para comprar una entrada por 12 dólares y acercarnos al pabellón a ver uno de los últimos partidos de la temporada.</p>
<p>Lo primero que nos llama la atención es el pabellón en sí. El <strong>Air Canadá Centre</strong> es el pabellón principal de deportes de la ciudad y los Raptors lo comparten con los Maple Leafs de hockey. Parece imposible que dos equipos de deportes tan diferentes puedan compartir un mismo pabellón, pero así es. Sobre la pista de hielo se coloca una enorme plancha de caucho y, sobre ésta, se monta la pista de baloncesto. Eso permite cambios rapidísimos de fisonomía del pabellón. Por fuera destaca la <strong>impresionante pantalla de televisión</strong> que ocupa una de las paredes del edificio y en la que podemos ir viendo la previa al partido antes incluso de entrar al pabellón.</p>
<div id="attachment_2652" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2652" title="Air Canada Centre" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0364-e1336491213124.jpg" alt="Air Canada Centre" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">El Air Canada Centre, principal pabellón deportivo de Toronto</p></div>
<p>Lo malo de compartir el pabellón con un equipo más querido en la ciudad son los detalles que lo hacen extraño. Por ejemplo, las banderolas de los títulos colgados del techo del pabellón, las fotografías promocionales que aparecen en el mismo o las tiendas que venden por igual camisetas de uno u otro equipo. Pero con el público entregado, se supera el hándicap.</p>
<p>Una de las cosas curiosas es que, durante los minutos previos al partido, los <strong>pasillos del pabellón</strong> son un hervidero de gente. Hay decenas de puestos de comida rápida, pequeños bares, tiendas de artículos deportivos y stands promocionales de diversos productos y servicios que hacen que la gente llegue antes al pabellón y se dedique a recorrer sus pasillos, a tomarse el primer perrito o los primeros nachos de la noche y hasta a comprarse alguna camiseta de su jugador favorito.</p>
<div id="attachment_2653" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2653" title="Raptors shop" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0398-e1336491684369.jpg" alt="Tienda Raptors" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Una de las tiendas de los Raptors en el Air Canada Centre</p></div>
<p>El resultado de todo esto es que, hasta que empieza el partido, hay más gente en los pasillos que en las gradas. Incluso durante la interpretación de los <strong>himnos nacionales</strong> de Canadá y Estados Unidos -siempre antes de cada partido, unos 10 minutos antes del comienzo- la mayor parte del público aún no se ha sentado en su localidad. Luego, durante la presentación del equipo es cuando la gente empieza a ocupar sus asientos.</p>
<p><em><strong>El partido</strong></em></p>
<p>¿Y en qué se diferencia ver un partido de la NBA de uno de cualquier liga europea? Pues, aparte de en la calidad de los jugadores y en pequeños detalles de tiempo y reglamento -como los 12 minutos por cuarto en lugar de 10-, en<strong> pequeños detalles</strong> que hacen la experiencia un poco diferente.</p>
<p>El <strong>enorme marcador</strong> colgado sobre el centro de la pista, es de las primeras cosas que llaman la atención al entrar en el pabellón. Evidentemente, sirve para mostrar el resultado y las estadísticas, pero también presenta las <strong>repeticiones de las jugadas</strong> y toda una realización televisiva del partido. Es fantástico poder ver una jugada interesante y encontrarla repetida unos segundos después en una pantalla gigante de alta definición. No sé lo que pensarán los árbitros de ello, pero es como estar viéndolo en casa por la televisión.</p>
<div id="attachment_2657" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2657" title="Air Canada Centre" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0380-e1336491804169.jpg" alt="Air Canada Centre" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">El marcador situado sobre la pista nos ofrece la retransmisión del partido</p></div>
<p>La otra gran diferencia es el<strong> sonido de acompañamiento</strong>. En Europa, el ruido de las canchas es, básicamente, el que puede hacer el público o el de las interrupciones del <em>speaker</em> en momentos para anunciar los autores de los tantos o los cambios. Aquí, es muy frecuente que al comienzo de las jugadas empiece a sonar música por la megafonía a todo volumen mientras se desarrolla el juego. Personalmente, me saca de quicio, aunque hay que reconocer que le da al partido una<strong> banda sonora inesperada</strong> ante un público que, salvo en momentos concretos, estaba bastante frío.</p>
<p>Y es que a ello contribuye mucho la <strong>comodidad</strong> del pabellón. Asientos amplios y cómodos en los que se ve muy bien el partido desde prácticamente cualquier zona de la grada y donde, incluso, dispones de <strong>servicios de camareros</strong> que te llevan al asiento lo que hayas pedido. Es como cenar viendo el baloncesto.</p>
<p>De los <strong>palcos VIP</strong>, muchos y muy repartidos por todo el pabellón, tampoco hace falta hablar, con su catering y sus televisiones particulares. En nuestra zona de la grada, incluso, al subir por las escaleras mecánicas nos encontramos con la entrada a los palcos VIP de una compañía informática que tenían, incluso, su propia recepcionista.</p>
<div id="attachment_2658" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2658" title="Air Canada Centre" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0375-e1336491877919.jpg" alt="Air Canada Centre" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Palcos VIP en el Air Canada Centre</p></div>
<p><em><strong>El alcohol también juega</strong></em></p>
<p>Otra diferencia importante es la posibilidad de <strong>tomar alcohol</strong> en algunas secciones del pabellón -a la hora de comprar el billete te dicen si estás en una zona donde se puede beber o no-, que da lugar a imágenes insólitas en Europa, como la de un grupo de amigos bebiéndose una copa de vino blanco en mitad de la grada.</p>
<p>Y, aunque no nos demos cuenta, el alcohol también juega un papel importante en el partido, ya que los aficionados son mucho<strong> más propensos a animar al equipo</strong> en el último cuarto, tras dos cervezas, que al comienzo. Si no, que se lo digan a la que estaba sentada a mi lado en la segunda parte, que llevaba una borrachera monumental y a los que nos rodeaban y le jaleaban, no menos borrachos.</p>
<div id="attachment_2654" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2654" title="Air Canada Centre" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0408-e1336491956950.jpg" alt="Air Canada Centre" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">Unas cervecitas y un vino en mitad del partido</p></div>
<p>También llama la atención la <strong>vida del descanso</strong>, en el que casi todo el público sale a los pasillos del pabellón y los convierten en un <strong>centro comercial improvisado</strong>. Desde muchas partes del mismo se puede seguir el partido por televisión- incluso hay monitores en los cuartos de baño- y lo más curioso es que hay gente que prolonga su estancia en los pasillos hasta bien entrado el tercer cuarto.</p>
<p>Es más, dentro de los pasillos del pabellón hay un <strong>bar deportivo</strong> con muchos monitores donde puedes seguir el partido que se está jugando a 50 metros por televisión o cualquier otro evento que se dispute a la misma hora. Sorprendentemente, al comienzo del tercer cuarto la barra seguía reuniendo a bastantes aficionados que pasaban de ver el juego.</p>
<p>Durante los<strong> tiempos muertos</strong>, el espectáculo continua. Desde las típicas cheerleaders hasta los juegos patrocinados por diferentes compañías, pasando por el lanzamiento de camisetas o los cámaras y animadores que se acercan a los espectadores para interactuar con ellos mientras todo el pabellón  lo ve por una pantalla gigante.</p>
<p><em><strong>El juego, casi lo de menos</strong></em></p>
<p>El partido casi era lo de menos, aunque tenía muchas ganas de ver a <strong>José Manuel Calderón</strong> dirigir al equipo. No era el único, ya que en la zona de la grada donde me encontraba escuché hablar en español a varias personas y, en la grada que tenía frente a mí, había también una bandera española. Toronto es una ciudad multicultural y en la historia del equipo ha habido bastantes jugadores europeos. En la actualidad, aparte de Calderón, juegan el italiano Bargnani y el lituano Kleiza.</p>
<div id="attachment_2659" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><img class="size-full wp-image-2659" title="José Manuel Calderón" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0382-e1336492427804.jpg" alt="José Manuel Calderón" width="480" height="360" /><p class="wp-caption-text">José Manuel Calderón, conduciendo una jugada de los Raptors</p></div>
<p>Los Denver Nuggets se estaban jugando las posibilidades de play-off y el partido fue bastante equilibrado durante casi todo el tiempo. Sólo al final un par de triples de Bargnani resolvieron la situación y Toronto acabó ganando con cierta comodidad.</p>
<div id="attachment_2655" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0407-e1336492134986.jpg"><img class="size-full wp-image-2655" title="Toronto Raptors" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/IMGP0407-e1336492134986.jpg" alt="toronto Raptors" width="480" height="360" /></a><p class="wp-caption-text">Un momento del partido</p></div>
<p>Personalmente, la experiencia de ver deporte profesional norteamericano en directo me parece que va mucho más allá de lo deportivo. Es una<strong> experiencia de ocio</strong> que se puede vivir en familia y entre amigos y que, aunque no se disfrute del juego, resulta muy atractiva para el visitante. Quien pase por Estados Unidos y tenga la oportunidad de disfrutar de uno de estos espectáculos, que no dude en hacerlo.</p>
<p>Desde el<strong> punto de vista europeo</strong>, puede parecer que todo lo que rodea al partido le quita interés al juego. Es cierto que no es lo mismo acudir expresamente al pabellón a ver un partido, momento en el que todo tu interés está concentrado en lo que pasa en la pista, que ir a tomar una cerveza, darte una vuelta por el pabellón, comer un perrito caliente y pasar por las tiendas del equipo mientras ves un partido, sobre todo si tu equipo no se juega nada. Pero también es verdad que en lo que se refiere a calidad deportiva, comodidad del pabellón y experiencia de ocio, dan mil vueltas a lo que podemos vivir en la gran mayoría de nuestras competiciones deportivas.</p>
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		<title>Mis cinco restaurantes favoritos de Lisboa</title>
		<link>http://blog.voyainternet.com/mis-cinco-restaurantes-favoritos-de-lisboa/</link>
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		<pubDate>Tue, 01 May 2012 18:55:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[<p>Es difícil hablar de restaurantes favoritos en una ciudad. Se trata de un concepto muy subjetivo con el que mucha gente no estará de acuerdo y que responde a preferencias personales, estéticas, ambientales o gastronómicas. Pero también es la manera de dar un carácter personal a las recomendaciones. En este caso, hacemos un pequeño repaso a algunos <strong>restaurantes de <a title="Lisboa" href="http://www.voyalisboa.com" target="_blank">Lisboa</a></strong> que nos gustan especialmente.</p>
<p>Se trata, principalmente, de restaurantes que albergan algún tipo de<strong> buena experiencia</strong> para nosotros. No son los típicos restaurantes de las guías turísticas, aunque algunos sí que puedan aparecer en ellas. Tampoco suelen ser grandes mecas de la gastronomía. No son lugares especialmente adecuados para grandes citas románticas -con excepción del <strong>Viuva</strong>-, ni para llevar a clientes importantes -hay opciones mucho más caras y elegantes para ello como los más elitistas <strong>Kais</strong>, <strong>Bica do Sapato</strong>, el famoso <strong>Eleven</strong> u otros que combinan tradición y modernidad como el<strong> Sinal Vermelho</strong> del Bairro Alto-.</p>
<p>Mis restaurantes favoritos de Lisboa son lugares mucho más pequeños, menos pretenciosos, con un toque local, comida abundante, precio económico y servicio amable. A ser posible, con alguna particularidad o algún plato que los haga especiales. No puedo garantizar que a otras personas les sugieran sensaciones similares a las mías, pero sí que me arriesgaría a recomendarlos a quien pase por la ciudad y, por lo general, lo suelo hacer.</p>
<p>Estos son mis <strong>cinco restaurantes favoritos de Lisboa</strong> (no necesariamente en el orden que aparecen).</p>
<p><em><strong>Rio Coura</strong></em></p>
<p><strong></strong>Solía ser el restaurante al que llevaba a mis visitas cuando estábamos en la ruta turística tradicional por la Baixa, el Castelo de Sao Jorge, la Catedral y el barrio de Alfama. Lo descubrí con varios amigos, una vez que estábamos por la zona y probamos a entrar en alguno de los restaurantes pequeños de la calle que sube desde la Catedral al Castillo y, desde entonces, lo anotamos en nuestra agenda como uno de los favoritos, especialmente por la abundancia y el excelente sabor de sus cazuelas de arroz de marisco a un precio más que razonable.</p>
<p>Como tantos otros pequeños restaurantes y  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/mis-cinco-restaurantes-favoritos-de-lisboa/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es difícil hablar de restaurantes favoritos en una ciudad. Se trata de un concepto muy subjetivo con el que mucha gente no estará de acuerdo y que responde a preferencias personales, estéticas, ambientales o gastronómicas. Pero también es la manera de dar un carácter personal a las recomendaciones. En este caso, hacemos un pequeño repaso a algunos <strong>restaurantes de <a title="Lisboa" href="http://www.voyalisboa.com" target="_blank">Lisboa</a></strong> que nos gustan especialmente.</p>
<p>Se trata, principalmente, de restaurantes que albergan algún tipo de<strong> buena experiencia</strong> para nosotros. No son los típicos restaurantes de las guías turísticas, aunque algunos sí que puedan aparecer en ellas. Tampoco suelen ser grandes mecas de la gastronomía. No son lugares especialmente adecuados para grandes citas románticas -con excepción del <strong>Viuva</strong>-, ni para llevar a clientes importantes -hay opciones mucho más caras y elegantes para ello como los más elitistas <strong>Kais</strong>, <strong>Bica do Sapato</strong>, el famoso <strong>Eleven</strong> u otros que combinan tradición y modernidad como el<strong> Sinal Vermelho</strong> del Bairro Alto-.</p>
<p>Mis restaurantes favoritos de Lisboa son lugares mucho más pequeños, menos pretenciosos, con un toque local, comida abundante, precio económico y servicio amable. A ser posible, con alguna particularidad o algún plato que los haga especiales. No puedo garantizar que a otras personas les sugieran sensaciones similares a las mías, pero sí que me arriesgaría a recomendarlos a quien pase por la ciudad y, por lo general, lo suelo hacer.</p>
<p>Estos son mis <strong>cinco restaurantes favoritos de Lisboa</strong> (no necesariamente en el orden que aparecen).</p>
<p><em><strong>Rio Coura</strong></em></p>
<p><strong></strong>Solía ser el restaurante al que llevaba a mis visitas cuando estábamos en la ruta turística tradicional por la Baixa, el Castelo de Sao Jorge, la Catedral y el barrio de Alfama. Lo descubrí con varios amigos, una vez que estábamos por la zona y probamos a entrar en alguno de los restaurantes pequeños de la calle que sube desde la Catedral al Castillo y, desde entonces, lo anotamos en nuestra agenda como uno de los favoritos, especialmente por la abundancia y el excelente sabor de sus cazuelas de arroz de marisco a un precio más que razonable.</p>
<p>Como tantos otros pequeños restaurantes y snack bar de Lisboa, la estética cuidada no es uno de sus puntos fuertes. Las mesas están algo apiñadas y el espacio se comparte entre varias mesas. Sin embargo, ese es el espíritu puro de los pequeños restaurantes de Lisboa. Nuestro plato favorito del local: el <strong>arroz de marisco</strong>, a ser posible regado con un buen vino verde de esos que te ponen en la mesa forrado de un saco térmico plateado para que no se caliente.</p>
<p>Está en la <strong>Rua de Augusto Rosa 30</strong>, en la calle en cuesta que va desde la Sé hasta la zona del Castelo de Sao Jorge.</p>
<div id="attachment_2647" class="wp-caption aligncenter" style="width: 420px"><img class=" wp-image-2647 " title="Arroz de Marisco" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/05/arroz-de-marisco.jpg" alt="Arroz de Marisco" width="410" height="183" /><p class="wp-caption-text">Un arroz de marisco similar a la especialidad del Rio Coura</p></div>
<p><em><strong>Floresta de Santana</strong></em></p>
<p><strong></strong>Elección totalmente personal y subjetiva que representa totalmente la estética y la tradición de los restaurantes portugueses más diminutos, pero a la que sigo acudiendo puntualmente en mis visitas a Lisboa. Está situado en una callejuela pequeña tras la popular y turística Rua de Portas de Santo Antao, donde hay tantos restaurantes turísticos, subiendo por un callejón empinado que parte frente a la tienda de la Ginjinha, a un lado de la Plaza del Rossio. Es un lugar diminuto, situado en un rincón de la calle, con una fachada casi tapada por un inoportuno árbol que no impide, de todos modos, que cuando hace buen tiempo puedan sacar una mesa a la calle y alguna parrilla ocasional para asar sardinas en los tiempos de San Antonio. En el interior, seis o siete mesas es todo lo que contiene y le da un carácter tradicional de barrio.</p>
<p>Mis platos favoritos de este restaurante son todos aquellos que salen de la <strong>parrilla</strong>, sean carne o pescado. Tengo debilidad por las febras (carne), pero las chuletas o costeletas, así como cualquier pescado a la parrilla resulta tremendamente sabroso. Y, todo ello, por un precio muy económico.</p>
<p>Está en la<strong> Calçada de Santana 18</strong>, en un rincón, y no llama mucho la atención, así que buscadlo con cierta calma. En el peor de los casos, si lo encontráis cerrado, frente a él está el restaurante Sol Posto que, sin ser tan especial, hace el apaño.</p>
<p><em><strong>Cervejaria Trindade</strong></em></p>
<p><strong></strong>Uno de los clásicos del Bairro Alto por varias circunstancias que lo hacen especial. A diferencia de muchos restaurantes pequeños de la zona, el Trindade es enorme, con varias salas en su interior. También a diferencia de muchos otros restaurantes de la zona, donde comer a determinadas horas de la noche ya resulta difícil por estar la cocina cerrada, el Trindade sigue sirviendo a comensales hasta bien entrada la noche. El Trindade ocupa lo que era un antiguo convento, en un edificio antiguo y monumental, y dispone de varias salas diferentes donde ir cenando, como si se tratara de una sala de banquetes más que de un restaurante al uso. A última hora de la noche, suele tener colas en la puerta, pese a su amplia capacidad.</p>
<p>El Trindade destaca, sobre todo, como <strong>marisquería</strong>; aunque la gama de platos de su carta es amplísima e incluye especialidades muy tradicionales de la comida portuguesa. Mi plato favorito de este restaurante son las enormes<strong> espetadas</strong> (brochetas) bien de calamares (lulas) o de carne. Aunque no lo recomiendo para cenar, ya que es un plato muy pesado, también tengo buenos recuerdos de la açorda (migas).</p>
<p>Está situado en la<strong> Rua Nova da Trindade 20</strong>, a pocos metros de la Plaza de Camoes, lo que hace de él una opción muy interesante para seguir la noche por el cercano Bairro Alto.</p>
<p><em><strong>Viuva</strong></em></p>
<p><strong></strong>Restaurante de buenos recuerdos desde el punto de vista personal. Uno de los primeros a los que me llevaron en la ciudad y también uno de los que reservaba para ocasiones más especiales. Está situado en un callejón que sale de la Rua das Janelas Verdes, en la zona de Santos, menos conocida para los turistas que visitan la ciudad, pero muy apreciada también como zona de salida nocturna de los lisboetas, con algunos de los bares y discotecas más populares de la ciudad.</p>
<p>Es un local mucho más íntimo, elegante y cuidado que los que hemos visto anteriormente, pero también ofrece una buena comida tradicional portuguesa. Desde luego, para ir en pareja a un lugar especial sin gastarme mucho dinero, sería mi opción principal o, también, para darme un homenaje entre amigos antes de seguir la fiesta por alguno de los bares de Santos, menos saturados y menos conocidos que los del Barrio Alto.</p>
<p>No tengo ningún plato especialmente favorito dentro de la carta de este restaurante, pero sí que recuerdo que siempre que he comido allí he quedado contento con todo lo que he probado. Las opciones de<strong> bacalao</strong> son muy recomendables. El precio es algo más alto que el de los restaurantes de barrio, pero también es bastante más reducido que el que se puede conseguir en España por un servicio de esta calidad.</p>
<p>Está situado en el <strong>Pátio do Pinzaleiro 28</strong>, entrando por un callejón peatonal diminuto que sale de la Rua das Janelas Verdes o por la Avenida 24 de Julho, ya frente al río. La alternativa en la zona para los amantes de la carne en la zona es el <strong>Picanha</strong>, en Rua das Janelas Verdes 96. Con una excepcional Picanha, carne al estilo brasileño. Ojo, es caro, pero la carne es impresionante.</p>
<p><em><strong>Atira-te ao Rio</strong></em></p>
<p>Técnicamente, el Atira-te ao Rio no es un restaurante de Lisboa, sino de la vecina ciudad de <strong>Almada</strong>, en la orilla sur del Río Tajo. Pero a todos los efectos, para mí, es uno de los grandes restaurantes de Lisboa. Y, además, es tremendamente diferente a la gran mayoría de ellos.</p>
<p>El Atira-te ao Rio está situado en la misma orilla del río Tajo (de ahí precisamente le viene el nombre) y la mejor manera de acceder a él es a pie, ya sea caminando junto a la desangelada orilla del río desde el muelle de Cacilhas- donde salen los barcos a la orilla norte- o bien bajando en ascensor o a pie desde el mirador de la parte antigua de Almada más cercana a la orilla. Sea como sea, esta zona algo más desconocida del área metropolitana de Lisboa tiene unas fantásticas vistas de la ciudad desde la zona sur del río Tajo.</p>
<p>El Atira-te ao Rio es diferente por su<strong> ubicación</strong>. No es fácil encontrar un lugar donde comer a cuatro o cinco metros del río Tajo. Especialmente, cuando el tiempo es soleado, comer en las mesas de la terraza, junto al agua y con las vistas de Lisboa de fondo es una experiencia fantástica. Para quien no quiera estar al sol o cuando el tiempo no acompaña, podemos entrar en la casa baja que sirve como sede al restaurante y comer allí con vistas al río y a Lisboa desde el ventanal acristalado.</p>
<p>La especialidad que hace famoso a este restaurante en Lisboa, aparte de su fantástica ubicación, es el <strong>buffet de feijoada brasileña</strong> que ofrece los sábados por la mañana. Además, los <strong>pescados a la brasa</strong> también son muy recomendables.</p>
<p>Está en la misma orilla del río. Se llega dando un paseo desde el muelle de Cacilhas o bajando en el ascensor que parte del mirador de la zona antigua de Almada.</p>
<p>Son cinco restaurantes que suelo recomendar a mis amigos que visitan Lisboa. Apenas una pequeña parte de las muchas opciones gastronómicas que hay en la ciudad, pero cada uno de ellos con una personalidad propia y elementos que hacen de ellos lugares especiales.</p>
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		<title>El EMP Museum, la cara más divertida de Seattle</title>
		<link>http://blog.voyainternet.com/el-emp-museum-la-cara-mas-divertida-de-seattle/</link>
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		<pubDate>Wed, 25 Apr 2012 12:27:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Estados Unidos]]></category>
		<category><![CDATA[Lugares Especiales]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo y Viajes]]></category>
		<category><![CDATA[ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[museos]]></category>
		<category><![CDATA[música]]></category>
		<category><![CDATA[Seattle]]></category>

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		<description><![CDATA[<p><strong>Seattle</strong> tiene fama en el mundo de ciudad joven. alternativa, algo bohemia y muy ligada a la música. Mucho tienen que ver en ello <strong>cantantes y bandas</strong> nacidas musicalmente en Seattle –con <strong>Nirvana o Jimmy Hendrix</strong> a la cabeza-, pero que haya un museo tan divertido y dinámico como el EMP no hace sino reforzar la idea.</p>
<p>El <strong>Museo EMP</strong> es la cara más moderna de la zona de la Exposición Mundial de 1962. Está justo al lado de el popular mirador <strong>Space Needle</strong> y el monorrail atraviesa parte de su fachada. En realidad, su modernísimo edificio a base de planchas y formas onduladas de colores data de principios de este siglo y tiene la firma de <strong>Frank Gehry</strong>. Las malas lenguas cuentan que el arquitecto se inspiró en una guitarra destrozada para elaborar los planos.</p>
<p>El EMP se define como un <strong>museo de rock, ciencia ficción y cultura popular</strong>. Y, la verdad, a mí no me dejó indiferente su visita en ninguno de estos tres apartados. Quizá la colección permanente no sea la más importante del mundo, pero las exposiciones temporales con las que coincidí –en marzo de 2012- estuvieron tremendamente bien preparadas.</p>
<p><em><strong>Nirvana y Jimmy Hendrix</strong></em></p>
<p>La parte dedicada a la música hará las delicias de los fans, especialmente de aquellos que tienen especial fijación por grupos o cantantes locales como Nirvana o Jimmy Hendrix. Concretamente, en el momento de nuestra visita había una exposición temporal que con el título de <strong>“Nirvana: acercando el punk a las masas”</strong>, conservaba innumerables recuerdos del grupo: desde prendas de ropa que utilizó Kurt Cobain, hasta la primera maqueta del grupo, pasando por discos, entradas de concierto y otra parafernalia –colecciones de artículos raros del líder de la banda incluida-.</p>
<p>Es más, los fans de este grupo –que puso a la ciudad de Seattle como una de las referencias mundiales de la música de los años 90- disponen de un confesionario especial para narrar al mundo su <strong>“Experiencia Nirvana”</strong>, para que luego sea proyectada en una pantalla gigante mientras te sientas en un sofá y escuchas su discografía  (este artículo sigue...) <a href="http://blog.voyainternet.com/el-emp-museum-la-cara-mas-divertida-de-seattle/" class="read_more"></p>Pulsa aquí­ para leer el artículo completo.</a></p>]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Seattle</strong> tiene fama en el mundo de ciudad joven. alternativa, algo bohemia y muy ligada a la música. Mucho tienen que ver en ello <strong>cantantes y bandas</strong> nacidas musicalmente en Seattle –con <strong>Nirvana o Jimmy Hendrix</strong> a la cabeza-, pero que haya un museo tan divertido y dinámico como el EMP no hace sino reforzar la idea.</p>
<p>El <strong>Museo EMP</strong> es la cara más moderna de la zona de la Exposición Mundial de 1962. Está justo al lado de el popular mirador <strong>Space Needle</strong> y el monorrail atraviesa parte de su fachada. En realidad, su modernísimo edificio a base de planchas y formas onduladas de colores data de principios de este siglo y tiene la firma de <strong>Frank Gehry</strong>. Las malas lenguas cuentan que el arquitecto se inspiró en una guitarra destrozada para elaborar los planos.</p>
<div id="attachment_2638" class="wp-caption aligncenter" style="width: 474px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0275-e1335355938540.jpg"><img class=" wp-image-2638 " title="EMP Museum" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0275-e1335355938540.jpg" alt="EMP Museum" width="464" height="348" /></a><p class="wp-caption-text">El edificio del EMP Museum</p></div>
<p>El EMP se define como un <strong>museo de rock, ciencia ficción y cultura popular</strong>. Y, la verdad, a mí no me dejó indiferente su visita en ninguno de estos tres apartados. Quizá la colección permanente no sea la más importante del mundo, pero las exposiciones temporales con las que coincidí –en marzo de 2012- estuvieron tremendamente bien preparadas.</p>
<p><em><strong>Nirvana y Jimmy Hendrix</strong></em></p>
<p>La parte dedicada a la música hará las delicias de los fans, especialmente de aquellos que tienen especial fijación por grupos o cantantes locales como Nirvana o Jimmy Hendrix. Concretamente, en el momento de nuestra visita había una exposición temporal que con el título de <strong>“Nirvana: acercando el punk a las masas”</strong>, conservaba innumerables recuerdos del grupo: desde prendas de ropa que utilizó Kurt Cobain, hasta la primera maqueta del grupo, pasando por discos, entradas de concierto y otra parafernalia –colecciones de artículos raros del líder de la banda incluida-.</p>
<p>Es más, los fans de este grupo –que puso a la ciudad de Seattle como una de las referencias mundiales de la música de los años 90- disponen de un confesionario especial para narrar al mundo su <strong>“Experiencia Nirvana”</strong>, para que luego sea proyectada en una pantalla gigante mientras te sientas en un sofá y escuchas su discografía en un iPad preparado para la ocasión.</p>
<p>Para <strong>Jimmy Hendrix</strong>, que se crió en la zona, hay también una sala propia con su cronología, sus influencias, referencias a la época en que vivió y, por supuesto, algunos recuerdos personales. Desde un traje multicolor que llevó en algunos de sus conciertos hasta los restos de algunas de sus guitarras destrozadas.</p>
<p>Aunque sea un museo con un espectro de contenidos muy amplio, en realidad es la música la que se lleva la mayor parte de las atenciones. Con algunas curiosidades pequeñas- como un guante que usó Michael Jackson en algunos de sus espectáculos- o de dimensiones algo mayores, como la columna de instrumentos musicales de varios metros de altura, especialmente guitarras, que preside uno de los patios centrales.</p>
<div id="attachment_2633" class="wp-caption aligncenter" style="width: 460px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0237-e1335355741716.jpg"><img class="size-full wp-image-2633" title="Columna de guitarras" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0237-e1335355741716.jpg" alt="Columna de guitarras" width="450" height="600" /></a><p class="wp-caption-text">Columna de guitarras y otros instrumentos</p></div>
<p>Es sensacional, también, la galería dedicada a la <strong>historia y la evolución de las guitarras</strong>, con muchísimos modelos diferentes de diferentes siglos y procedencias. Visita recomendadísima para los fans de la música en general y para quienes toquen la guitarra en particular.</p>
<div id="attachment_2634" class="wp-caption aligncenter" style="width: 490px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0251-e1335355827313.jpg"><img class="size-full wp-image-2634" title="Galeria de Guitarras" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0251-e1335355827313.jpg" alt="Museo Guitarras" width="480" height="360" /></a><p class="wp-caption-text">Galería de las guitarras en el EMP de Seattle</p></div>
<p>Pero la parte más divertida para los aficionados de todas las edades es, sin duda, la ubicada en la planta superior, donde los aficionados tienen a su disposición <strong>instrumentos musicales</strong> para perfeccionarse o tener un primer contacto gracias a un sistema de tutoriales electrónicos. Así, tenemos a nuestra disposición teclado, guitarra, bajo o percusión capaces de sacar a novatos como yo un acorde del “Louie, Louie” en la guitarra o hacer un acompañamiento virtual en el teclado al “You really got me” de los Kinks.</p>
<p>Por si eso fuera poco, tenemos también la posibilidad de probarnos también en otros aspectos técnicos como la producción, las mezclas o la voz e, incluso, de interactuar con otros visitantes.</p>
<p><em><strong>Ciencia Ficción</strong></em></p>
<p>Además del rock, otro de los puntos importantes del museo es el de la ciencia ficción. En nuestra visita, sobre todo, fueron las <strong>exposiciones temporales</strong> las que marcaron la diferencia. Coincidimos con dos: una sobre <strong>Battlestar Galactica</strong>, con naves, trajes y otra parafernalia y otra especialmente interesante sobre <strong>Avatar</strong>, con vídeos ilustrativos sobre el proceso de creación de la película, objetos utilizados en ella e, incluso, la posibilidad de que los visitantes reprodujeran alguna escena de la película por sí mismos, viendo convertidos sus movimientos en animación con las mismas técnicas originales que se utilizaron en la producción.</p>
<div id="attachment_2635" class="wp-caption aligncenter" style="width: 474px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0261-e1335355880682.jpg"><img class=" wp-image-2635 " title="Avatar EMP Museum" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0261-e1335355880682.jpg" alt="Avatar EMP Museum" width="464" height="348" /></a><p class="wp-caption-text">Exposición temporal de Avatar en el EMP Museum</p></div>
<p>Quedó para el final la última y más curiosa sorpresa. En los sótanos del museo se encuentra una galería dedicada a las <strong>películas de terror</strong> que resulta todo un centro de documentación histórico sobre la evolución de este tipo de obras que recopila referencias a todos los clásicos del género. Desde los más antiguos, como el Gabinete del Doctor Caligari, King Kong o Frankestein, hasta otros más modernos como Saw, pasando por clásicos como Psicosis, Los Pájaros, Alien o La Matanza de Texas.</p>
<div id="attachment_2637" class="wp-caption aligncenter" style="width: 474px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0274-e1335355990251.jpg"><img class=" wp-image-2637 " title="Terror Seattle" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0274-e1335355990251.jpg" alt="Terror Seattle" width="464" height="348" /></a><p class="wp-caption-text">El machete y la máscara de hockey de Viernes 13</p></div>
<p>En la muestra podemos encontrarnos <strong>curiosidades</strong> como el machete y la máscara utilizados en Viernes 13, el guante de Freddie Krueger en Pesadilla en Elm Street, réplicas de Alien o de los Critters o una divertidísima tipología de las amenazas más frecuentes. Claro está, todo ello aderezado con una serie de documentales y proyecciones con lo mejor del género y entrevistas con expertos en la materia.</p>
<p>Y, para que dejes tu huella también en esta sección, otro <strong>confesionario</strong> donde entras&#8230; a gritar. Te escanea la mano y según el resultado de pide que des un grito de ataque o de miedo y que grites con todas tus fuerzas. Y, como si fuera un fotomatón, toma cuatro fotos de tu grito para que elijas la que más te guste y las pueda poner en unas pantallas que están justo a la entrada de la galería&#8230; y si te gustan mucho, para que las suban también a Internet, donde puedes encontrártelas en <a href="http://www.flickr.com/photos/empmuseum/" target="_blank">esta divertidísima galería de Flickr</a>.</p>
<p>Se puede completar la experiencia friki llegando al Museo en <strong>monorrail</strong> desde el centro de la ciudad. El monorraíl debía ser una gran experiencia en la <strong>Feria Mundial de 1962</strong>, pero hoy su apariencia y su utilidad están bastante desfasados. Sea como sea, no deja de ser un paseo agradable –cortito y prescindible, pero agradable al fin y al cabo-.</p>
<p>Una visita muy recomendable que, como te involucres demasiado, puede hacer que se te pasen las horas muy rápidamente.</p>
<div id="attachment_2632" class="wp-caption aligncenter" style="width: 474px"><a href="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0231-e1335355681932.jpg"><img class=" wp-image-2632 " title="Avatar Seattle" src="http://blog.voyainternet.com/wp-content/uploads/2012/04/IMGP0231-e1335355681932.jpg" alt="Avatar Seattle" width="464" height="348" /></a><p class="wp-caption-text">Una proyección sobre Avatar en la gigantesca pantalla del EMP Museum</p></div>
<p>Y es que hay museos que emocionan, otros que te dejan absorto, otros que abruman por la cantidad de sus fondos, otros que te dejan indiferente e, incluso, algunos que decepcionan. Pero lo que yo puedo decir de este museo es que me ha resultado <strong>uno de los más divertidos que he visitado últimamente</strong> y que he salido con la sonrisa en la boca y convencido de que podría haberme quedado un rato más, aunque sólo fuera ojeando libros de la tienda de regalos con titulares tan sugerentes como “¿Qué haría McGyver en esta situación?”, la guía de conversación sonora para hablar el idioma de Chewbacca o la enorme sala vacía donde estaban proyectando todo el día que lo visité actuaciones célebres de Jimmy Hendrix.</p>
<p>La entrada cuesta<strong> 20 dólares</strong> (marzo de 2012) y, si bien parece un poco cara, en mi caso la di por bien amortizada.</p>
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