Un artículo un poco bastardo el que os traigo hoy. Estoy enfrascado en la intensísima preparación de un viaje relacionado con la Working Holiday en Canadá -que dará mucho que hablar por aquí- y reconozco que no he hecho mis deberes de temas nuevos esta semana y que tampoco me gustaría aburrir al personal sacando de la nevera uno de mis artículos japoneses. Así pues, me concedo un respiro viajero y me lanzo a una tribuna libre.
Llegó Fitur 2012, la feria turística de referencia en España. Ya se ha hablado mucho de ella en otros medios, así que no me extenderé demasiado. Un año más, la marabunta cazafolletos de los fines de semana ha vuelto a sembrar el terror entre los expositores que tuvieron que quedarse el fin de semana (a quienes sus superiores, con mucho ojo, dejaron el encargo). Al menos, de ello han salido algunos artículos, como éste de El Fotógrafo Viajero, con una deliciosa mezcla de humor, lógica y mala baba que nos han sacado una sonrisa. Temo, de todos modos, que los “gorrones habituales” de este año han visto reducida su ingesta de comida gratis. Lo de los folletos, en cambio, no tiene remedio.
A cuento de Fitur y de gorrones llego a este artículo de Rumorismo Travel- una de las recientes incorporaciones al mundillo de los blogueros de viajes- con una conversación interesante. Y me viene a la cabeza la historia de la Tulipomanía que conocí gracias a los artículos de uno de mis blogs económicos de cabecera: Euribor.com.es-.
Y, no sé por qué, me viene a la cabeza esta reflexión sobre cómo las “burbujas” nacen, crecen, se reproducen [...y con el nuevo Cucal aerosol] mueren y desaparecen.
Las veinte fases de la burbuja (en Technicolor)
Nacimiento (todo va bien, así que mucho verde)
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Tras una etapa anterior gris o después de un lanzamiento incierto, por fin un sector o producto determinado ha empezado a dar beneficios más o menos interesantes a quienes trabajan en él, ya sea económicos o en términos de imagen y prestigio.
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Un periodista (este artículo sigue…)
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La eficiencia energética de los hoteles es un punto muchas veces infravalorado por sus propietarios que no saben, no quieren o no pueden desarrollarla convenientemente y dejan de aprovechar así los posibles ahorros que generaría a su negocio. Este hecho ha llamado la atención de las autoridades turísticas, que están tomando iniciativas para formar y concienciar a hoteleros y clientes de las ventajas de unos establecimientos más eficientes desde el punto de vista energético, como el proyecto Hotel Energy Solutions del que os vamos a hablar hoy.
Este proyecto- que ha sido presentado esta semana por la Organización Mundial del Turismo después de tres años de trabajo, investigación y experimentos piloto- ha creado una herramienta online disponible para todos los hoteleros llamada Hotel Energy Solutions (Soluciones Energéticas para Hoteles, en español), que pretende servir como una guía para que los hoteleros puedan hacer un diagnóstico de su consumo de energía y emisiones contaminantes actuales y, en base a ello, puedan trabajar para reducir ambos y ahorrar parte de los altos costes en electricidad que soportan.
Esta herramienta -a la que cualquier hotelero puede acceder desde la dirección http://www.hotelenergysolutions.net/ consiste en una página web donde el hotelero tiene que introducir algunos datos sobre las características de su establecimiento y su consumo de electricidad para que, automáticamente, el sistema le haga un diagnóstico personalizado de los elementos con los que podría mejorar su eficiencia energética y reducir sus gastos en electricidad. En lo que se refiere a la huella de carbono, se incluye también una calculadora de emisiones de CO2 que establece el volumen de emisiones y ubica al establecimiento con respecto a la media de otros similares de su zona.
Además de ello, lo que más llama la atención en el funcionamiento práctico de la herramienta es la cantidad de información disponible sobre los diferentes sistemas de ahorro de energía tanto para los propietarios de los hoteles como para los empleados que trabajan en ellos. La herramienta ofrece documentos sencillos en PDF ajustados a las necesidades de cada hotel con información sobre las obras necesarias y las actitudes positivas (este artículo sigue…)
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En octubre del año pasado, recogimos en este artículo del blog los problemas que los viajeros de Galicia estaban teniendo para llegar hasta la ciudad de Oporto, debido a la implantación de un complicado sistema de pago automático de peajes en algunas autopistas y autovías de Portugal que anteriormente eran gratuitas. Ha pasado algo menos de un año y, afortunadamente, lo que un diario español llegó a calificar como “el peaje más caro y caótico del Mundo” ha simplificado enormemente su funcionamiento.
Aquellos nuevos peajes se implantaron en una serie de autopistas y autovías conocidas en portugués como SCUT (equivalentes a lo que se llama en España “peaje en la sombra”). Esto suponía que la empresa concesionaria de la autopista calculaba el número de vehículos que circulaban por ella pero, en lugar de ser el conductor el que abonara el coste, el Estado pagaba por él. La crisis económica provocó que el Estado dejara de pagar por estas carreteras y tuviera que ser el usuario el que pagara un peaje habitual.
Sin embargo, estas carreteras de peaje no habían sido concebidas como tal, por lo que no estaban preparadas para instalar las cabinas o métodos de cobro habituales. Se optó, por tanto, por instalar un dispositivo de pago electrónico en las carreteras que interactuara con otros instalados en los propios coches. Los ciudadanos portugueses no tenían muchos problemas con el pago, ya que incluso podían hacerlo a posteriori en las oficinas de correos. El problema llegaba con los coches extranjeros, que se veían obligados a comprar o alquilar un dispositivo con un coste elevadísimo para trayectos mínimos en Portugal.
Esto era, sobre todo, especialmente doloroso para los habitantes de las zonas fronterizas y de ciudades cercanas a Portugal -con Vigo como máximo exponente-, que veían como para trayectos cortos de compras o para desplazarse al aeropuerto de Oporto se encarecían notablemente (el artículo anteriormente citado por El Mundo calculaba que los gastos asociados a los dispositivos, las recargas obligatorias y demás, podían suponer hasta 77 euros de gasto para un trayecto de 76 kilometros).
Afortunadamente, el caos de los (este artículo sigue…)
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Que la gastronomía portuguesa es rica y variada es algo que, a día de hoy, muchos ya damos por sabido. Pero, a la hora de la verdad, cada una de sus regiones tiene unos platos y especialidades particulares que hacen que su cocina sea diferente de la de otras zonas del país. Hace unas semanas, una de ellas -concretamente la región del Algarve- convocó a periodistas y profesionales del sector turístico en varias ciudades españolas para dar a conocer sus especialidades culinarias, con la cataplana como “reina de la fiesta”.
Los eventos, que fueron organizados por la Asociación de Turismo del Algarve en Vigo, Madrid y Sevilla, sirvieron para acercar a España la riqueza gastronómica de esta región del sur de Portugal, que ve como su atractivo como zona turística de sol y playa relega a un segundo plano a otras facetas culturales, gastronómicas o paisajísticas que también merecen ser conocidas y destacadas.
Para remediarlo, al menos en lo que a la gastronomía se refiere, se organizaron cenas en las tres ciudades antes citadas, en las que un chef procedente del Algarve preparó una selección de platos basada en los ingredientes principales utilizados en la gastronomía algarvía: el pescado, el marisco y la carne de cerdo.
El plato estrella de la noche -y la aportación más notable de la región del Algarve al global de la gastronomía portuguesa- fue la cataplana de marisco. La cataplana es el plato típico del Algarve y es muy habitual de encontrar en los restaurantes de cualquier ciudad de la costa algarvía, sobre todo en aquellas que han conseguido conservar un estilo de vida menos turístico, como es el caso de Tavira.
Se trata de un guiso de pescado o marisco -se puede hacer también con carne, aunque no es lo más típico-, que puede llevar también algún tipo de guarnición, cocinado al vapor en un recipiente de cobre llamado cataplana, que da el nombre al plato. Este recipiente recuerda por su forma a una concha, ya que está compuesto de dos partes de forma redondeada, unidas en un punto (este artículo sigue…)
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