Como todos los años, muchos viajeros previsores empiezan a preparar por estas fechas sus viajes a la Oktoberfest. Dados los elevados precios a los que llegan los vuelos y el alojamiento y la escasa disponibilidad de fechas en los hoteles de la capital de Baviera durante esos días, los que no sean previsores pero no quieran perderse la gran fiesta de la cerveza de la ciudad de Munich también deberían empezar ya a planificarse. Para ello, hay tres puntos que hay que tener especialmente en cuenta: los vuelos, el hotel y -el más particular y desconocido de todos ellos- las carpas.
Del evento ya hemos hablado largo y tendido en este blog, como podéis ver en este artículo que resume la Oktoberfest, pero nos faltaba el elemento práctico de las carpas para completar el repaso al acontecimiento.
Las carpas de la Oktoberfest son el “elemento incontrolable” por excelencia para quienes van de nuevas al festival muniqués. Lo primero, llamarlo “carpas” (o “tents” en inglés) nos puede llevar al equívoco de pensar que nos vamos a meter en una instalación informal, en plan evento dominguero o bodorrio en el jardín. Nada más lejos de la realidad. Lo que llamamos “carpas” en la Oktoberfest son enormes edificios provisionales y desmontables, construidos en su mayoría en madera, con la decoración cuidadas hasta extremos insospechados, en los que caben varios miles de personas a la vez. Así que, de carpa de plástico con el césped como suelo, nada.
Esas “carpas”, evidentemente, tienen un límite de personas y unos porteros y vigilantes de seguridad muy eficaces que vigilan mucho quién entra y quién sale y, sobre todo, que no se supere la capacidad de las mismas. Esto, que parece lo más normal del mundo, resulta especialmente frustrante cuando la carpa está llena y quieres entrar en ella, pero nadie tiene ninguna gana de salir, algo especialmente frecuente los fines de semana. La tradición es entrar en la carpa, sentarse en un banco corrido, beber, comer, beber más, empezar las bromas con los vecinos de mesa, volver a beber, seguir comiendo, subirse (este artículo sigue…)
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Este mes lanzamos nuestra guía de Munich, la capital de Baviera, una ciudad conocida en todo el mundo por la Oktoberfest, sus equipos de fútbol, los Juegos Olímpicos de 1972 y su fantástica cerveza, pero que resulta un fantástico lugar para hacer un viaje de corta duración, ya que dispone de un centro histórico pequeño y acogedor, excursiones cercanas a lugares de importante valor paisajístico e histórico, importantes museos y una animada vida nocturna. Munich es mucho más que cerveza y Oktoberfest y en este artículo queremos hacerte una breve introducción a la ciudad.
Al pasear por el centro de Munich- una de las ciudades más importantes y más pobladas de Alemania- nos llamó mucho la atención la tranquilidad que se vive en él. Es cierto que Marienplatz- que es el punto neurálgico de la vida en Munich- siempre está abarrotada de paseantes o turistas, pero esta plaza está rodeada de calles pequeñas y tranquilas- donde conviven los peatones, las bicicletas y pocos coches- organizadas en círculos concéntricos alrededor de la plaza principal.
Marienplatz, como hemos dicho anteriormente, es el punto central de la ciudad y el punto de mayor atractivo turísitico. Allí se encuenta el edificio del Ayuntamiento, el más representativo de la ciudad, que recuerda en su estilo arquitectónico a los grandes ayuntamientos belgas, pero que tiene también dos particularidades importantes. Por una parte, la enorme torre de 79 metros de altura, desde la que se puede contemplar toda la ciudad; y, por otra, el carrillón de su reloj en el que aparecen representados personajes importantes de la ciudad de Munich y que se pone en movimiento de dos a tres veces al día, dependiendo de la época del año.
En Marienplatz podemos encontrarnos también otros lugares relevantes de la ciudad, como el antiguo ayuntamiento o la Columna de Santa María, mientras podemos ver de fondo las torres de ladrillo de la cercana Catedral de Frauenkirche coronadas con cúpulas redondeadas de color verdoso que se han convertido también en uno de los símbolos de la ciudad. De allí parte una zona comercial peatonal (este artículo sigue…)
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Se acercan las fechas navideñas que, cada vez más, aprovechamos para viajar y conocer otros países y ciudades. Es una magnífica oportunidad para disfrutar de un ambiente diferente en las diferentes capitales europeas, con iluminación especial y tradiciones típicas de cada lugar, que las oficinas de turismo de cada país nos están presentando durante las últimas semanas. Así que, si estás con ganas de preparar un viaje navideño de última hora, aquí te damos algunas de las ideas y eventos quen os han transmitido.
La iluminación de las calles y los mercadillos navideños son las dos atracciones más típicas de estas fechas. No obstante, cada ciudad tiene unas particularidades que también entran en juego en estas fechas: Puede ser el animadísimo carácter comercial de Londres, los eventos especiales que se organizarán en Disneyland Paris, actividades culturales como el Concierto de Año Nuevo de Viena o, incluso, grandes eventos religiosos como en Roma.
Este es un pequeño extracto de lo que nos ofrecen algunas ciudades europeas.
París:
Si visitar París siempre merece la pena, en Navidades, la iluminación de las grandes avenidas y su gran vida comercial hacen que pasar por ella sea aún más especial. El programa “París ilumina París” agrupa toda la iluminación navideña de la ciudad desde el día 1 de diciembre. En total, más de 125 barrios de la ciudad se ven decorados e iluminados por esta iniciativa de los comerciantes locales. Por si fuera poco, la ciudad es rica en mercadillos navideños y artesanos durante estas fechas. Algunos de ellos, en lugares tan emblemáticos como los Campos Elíseos, el barrio de Montparnasse o el Trocadero, justo frente a la Torre Eiffel.
Pero no son las únicas actividades. Hasta principios de enero hay una exposición de esculturas sobre hielo en los Campos Elíseos, un árbol de Navidad de 20 metros frente a la Catedral de Notre Dame y tiovivos tradicionales gratuitos repartidos por toda la ciudad. Y, también, para quien le guste patinar, dos pistas de hielo, la de la Plaza del Hotel de Ville -abierta hasta el 7 de marzo- y otra en la primera (este artículo sigue…)
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Los alemanes son detallistas en muchas cosas. Hace unos días hablamos de cómo fue la Oktoberfest, pero la retomamos para que el amor de este pueblo por la exactitud nos sorprenda y nos alegre un poco el día. Hemos encontrado este artículo en la famosa revista alemana Der Spiegel, donde se nos detallan algunas cifras de lo que ha sido la fiesta que, este año, ha batido el record de consumo de cerveza. Ojo a la lista de objetos perdidos.
Empecemos por lo más relevante: Durante las dos semanas de fiesta, se consumieron en total 7 millones de litros de cerveza, lo que supone un récord histórico, superando los 6,94 millones de litros consumidos en el año 2007. Los visitantes han bebido más que en anteriores ocasiones, ya que -pese al record de litros de cerveza consumidos- no se ha batido el de visitantes. En total, 6,4 millones de personas acudieron al recinto de Theresienwiese, bastante lejos de los 7,1 millones que lo visitaron en la edición de 1985.
Teniendo en cuenta que las cervezas se sirven en jarras de un litro, las conocidas Mass, esto supone que se ha consumido más de una jarra por visitante. Si bien es verdad que parece que no han sido muy bien repartidas, ya que damos fe de que muchos de los visitantes tomaron muchas jarras y otros simplemente estuvieron de paso.
Sobre la comida, las estadísticas oficiales nos hablan de que se consumieron 117 bueyes y 59 terneros, junto con varias decenas de miles de raciones de pollo asado, salchichas y codillo.
Otra de las estadísticas que se repite año tras año es la de jarras robadas, ya que son un fantástico recuerdo para muchos de los visitantes, dada su forma y el escudo de la cervecería impreso en ella. En las carpas se recuerda que son propiedad de la cervecería correspondiente y que su robo se denunciará a la Policía, pero eso no arredra a los más o menos sobrios buscadores de souvenirs. En total, este año se denunció el robo de 130.000 jarras; lo (este artículo sigue…)
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