Una de las cosas más típicas que hacer en Toronto en las mañanas primaverales de los sábados es buscar las "yard sale", pequeños mercadillos improvisados en los jardines de las casas en los que los vecinos aprovechan para deshacerse de sus cosas viejas, pero que son también todo un evento social en el barrio.
Desde hace unas semanas estoy en Toronto, donde me he encontrado con una de las ciudades más multiculturales del Mundo. Una de las primeras cosas que hice, aprovechando que la temporada de la NBA estaba ya acabando, fue ir a ver un partido de los Toronto Raptors. Una auténtica experiencia de deporte profesional norteamericano.
Hablar de restaurantes favoritos es un concepto muy subjetivo que responde a preferencias personales, estéticas, ambientales o gastronómicas. Pero también es la manera de dar un carácter personal a las recomendaciones. En este caso, hacemos un pequeño repaso a algunos restaurantes de Lisboa que nos gustan especialmente.
Seattle tiene fama en el mundo de ciudad joven. alternativa, algo bohemia y muy ligada a la música. Mucho tienen que ver en ello cantantes y bandas nacidas musicalmente en Seattle –con Nirvana o Jimmy Hendrix a la cabeza-, pero que haya un museo tan divertido y dinámico como el EMP no hace sino reforzar la idea.
Una de las cosas más típicas que hacer en Toronto en las mañanas primaverales de los sábados es recorrerse el barrio en el que vives buscando los vecinos que organizan las yard sale, pequeños mercadillos improvisados en los jardines de las casas en los que los vecinos aprovechan para deshacerse de sus cosas viejas y sacar un dinerito por ellas, pero que son también todo un evento social en el barrio.
Las yard sale o garage sale son uno más de los indicadores de la transición entre el frío invierno y el cálido verano en Toronto. Se celebran al comienzo de la primavera, intentando aprovechar los primeros días soleados y el buen tiempo, y son típicos de los barrios residenciales de casas bajas con jardín o yard a la entrada. De ahí viene, precisamente, el nombre.
La transición entre estaciones en esta parte de Canadá es bastante importante, ya que se pasa de inviernos muy fríos donde la mayor parte de la vida se hace a cubierto, a veranos calurosos y soleados en los que se hace más vida al aire libre. Las necesidades en las casas, por tanto, cambian y -en muchas ocasiones- viene bien vaciar el garaje de trastos para tener más espacio para los artículos de ocio que podemos usar en el verano. Pero también es el típico momento que se aprovecha para vaciar armarios y, en general, deshacerse de artículos o ropa que ya no nos sirve.
Las yard sale son también muy típicas de los momentos de mudanza y se aprovechan para vender muebles, trastos y otros objetos que no podemos o queremos trasladar con nosotros.
La organización de una yard sale es muy sencilla. Básicamente, recopilas una serie de cosas que tienes en casa y que hace tiempo que no utilizas, decides un día en el que el pronóstico del tiempo sea soleado y te venga bien, preparas una serie de carteles más o menos rústicos -cuanto más rústicos, más encanto- anunciando la venta, los pegas por las farolas de la calle principal del barrio convocando a tus vecinos y, el día (este artículo sigue…)
Pulsa aquí para leer el artículo completo.
Desde hace unas semanas estoy en Toronto, donde me he encontrado con una de las ciudades más multiculturales del Mundo y con otras muchas experiencias que voy a ir contando en las próximas semanas. Una de las primeras cosas que hice, aprovechando que la temporada de la NBA estaba ya acabando, fue ir a ver un partido de los Toronto Raptors. Una auténtica experiencia de deporte profesional norteamericano.
En Toronto, la gran debilidad de la ciudad es el equipo de hockey sobre hielo, los Maple Leafs (Hojas de Arce traducido al castellano). Aunque, dados los resultados de las últimas temporadas, de la gran debilidad se ha pasado a la gran vergüenza. No obstante, el desastre deportivo no impide que el pabellón -el Air Canada Centre que comparte con los Raptors de la NBA- se llene en cada partido y que los precios de las entradas que quedan disponibles sean muy elevados.
En un segundo plano de popularidad está el equipo de béisbol, los Blue Jays -el único equipo de la MLB en territorio canadiense- y los Raptors. También hay un equipo de soccer -lo que en europa llamamos fútbol- en franco crecimiento, aunque también en una temporada desastrosa: el Toronto FC. El fútbol americano no es tan popular en Canadá como en Estados Unidos, pero hay una liga canadiense donde juegan los Argonauts.
Por tanto, la gran experiencia deportiva de Toronto es ver un partido de hockey, seguida a cierta distancia de los Raptors y el béisbol. Pero, claro está, no todos los deportes se juegan en la misma temporada. El hockey y el baloncesto coinciden en la temporada de otoño-primavera, mientras que el béisbol y el soccer son deportes para la temporada de primavera-otoño.
La NBA en Toronto
En el caso de la NBA, la temporada 2011-2012 ha sido muy atípica por la huelga de jugadores, lo que hizo que empezara más tarde y el calendario estuviera mucho más concentrado. Esto ha supuesto, en algunos casos, una situación similar a la del béisbol, con equipos jugando cada dos o tres días en su (este artículo sigue…)
Pulsa aquí para leer el artículo completo.
Es difícil hablar de restaurantes favoritos en una ciudad. Se trata de un concepto muy subjetivo con el que mucha gente no estará de acuerdo y que responde a preferencias personales, estéticas, ambientales o gastronómicas. Pero también es la manera de dar un carácter personal a las recomendaciones. En este caso, hacemos un pequeño repaso a algunos restaurantes de Lisboa que nos gustan especialmente.
Se trata, principalmente, de restaurantes que albergan algún tipo de buena experiencia para nosotros. No son los típicos restaurantes de las guías turísticas, aunque algunos sí que puedan aparecer en ellas. Tampoco suelen ser grandes mecas de la gastronomía. No son lugares especialmente adecuados para grandes citas románticas -con excepción del Viuva-, ni para llevar a clientes importantes -hay opciones mucho más caras y elegantes para ello como los más elitistas Kais, Bica do Sapato, el famoso Eleven u otros que combinan tradición y modernidad como el Sinal Vermelho del Bairro Alto-.
Mis restaurantes favoritos de Lisboa son lugares mucho más pequeños, menos pretenciosos, con un toque local, comida abundante, precio económico y servicio amable. A ser posible, con alguna particularidad o algún plato que los haga especiales. No puedo garantizar que a otras personas les sugieran sensaciones similares a las mías, pero sí que me arriesgaría a recomendarlos a quien pase por la ciudad y, por lo general, lo suelo hacer.
Estos son mis cinco restaurantes favoritos de Lisboa (no necesariamente en el orden que aparecen).
Rio Coura
Solía ser el restaurante al que llevaba a mis visitas cuando estábamos en la ruta turística tradicional por la Baixa, el Castelo de Sao Jorge, la Catedral y el barrio de Alfama. Lo descubrí con varios amigos, una vez que estábamos por la zona y probamos a entrar en alguno de los restaurantes pequeños de la calle que sube desde la Catedral al Castillo y, desde entonces, lo anotamos en nuestra agenda como uno de los favoritos, especialmente por la abundancia y el excelente sabor de sus cazuelas de arroz de marisco a un precio más que razonable.
Como tantos otros pequeños restaurantes y (este artículo sigue…)
Pulsa aquí para leer el artículo completo.
Seattle tiene fama en el mundo de ciudad joven. alternativa, algo bohemia y muy ligada a la música. Mucho tienen que ver en ello cantantes y bandas nacidas musicalmente en Seattle –con Nirvana o Jimmy Hendrix a la cabeza-, pero que haya un museo tan divertido y dinámico como el EMP no hace sino reforzar la idea.
El Museo EMP es la cara más moderna de la zona de la Exposición Mundial de 1962. Está justo al lado de el popular mirador Space Needle y el monorrail atraviesa parte de su fachada. En realidad, su modernísimo edificio a base de planchas y formas onduladas de colores data de principios de este siglo y tiene la firma de Frank Gehry. Las malas lenguas cuentan que el arquitecto se inspiró en una guitarra destrozada para elaborar los planos.
El EMP se define como un museo de rock, ciencia ficción y cultura popular. Y, la verdad, a mí no me dejó indiferente su visita en ninguno de estos tres apartados. Quizá la colección permanente no sea la más importante del mundo, pero las exposiciones temporales con las que coincidí –en marzo de 2012- estuvieron tremendamente bien preparadas.
Nirvana y Jimmy Hendrix
La parte dedicada a la música hará las delicias de los fans, especialmente de aquellos que tienen especial fijación por grupos o cantantes locales como Nirvana o Jimmy Hendrix. Concretamente, en el momento de nuestra visita había una exposición temporal que con el título de “Nirvana: acercando el punk a las masas”, conservaba innumerables recuerdos del grupo: desde prendas de ropa que utilizó Kurt Cobain, hasta la primera maqueta del grupo, pasando por discos, entradas de concierto y otra parafernalia –colecciones de artículos raros del líder de la banda incluida-.
Es más, los fans de este grupo –que puso a la ciudad de Seattle como una de las referencias mundiales de la música de los años 90- disponen de un confesionario especial para narrar al mundo su “Experiencia Nirvana”, para que luego sea proyectada en una pantalla gigante mientras te sientas en un sofá y escuchas su discografía (este artículo sigue…)
Pulsa aquí para leer el artículo completo.